Sobre la autora

Mi juguete favorito a los tres años era un alfabeto de plástico; a los nueve, ya había leído mi primera gramática (para niños y desactualizada, por lo que durante algunas semanas perdí puntos en los exámenes por tildar “fue”). Tal vez por eso a nadie le sorprendió que decidiera estudiar Filología Española (Universidad de Costa Rica, 1999) o que, algunos años después, quisiera complementarla con una maestría académica en Comunicación (Universidad de Costa Rica, 2005), cuya tesis final discurría, por supuesto, sobre el tema del libro. Rodeada de libros, tampoco era de extrañar que intentara por todos los medios aprender el oficio de editor; sueño que fue posible gracias a una beca de la Fundación Carolina para cursar el Máster en Edición de la Universidad de Salamanca, Formación Santillana y el Instituto Universitario de Posgrado.

La pasión por la lectura y la escritura llenan muchas de mis horas no laborales y comprar libros es mi peor vicio (o pecado, al menos para mi presupuesto). La corrección de estilo y la edición han sido mi medio de vida durante muchos años, y aunque sean menos glamorosos que muchos de mis intereses más ocultos, han llegado a formar parte de mi saber personal y mi vida cotidiana. No soy especialmente amante de las reglas (me gusta llevarlas hasta el límite y, en más de una ocasión, reformularlas o quebrarlas) pero, cuando de edición se trata, las reglas se convierten en puerto seguro y método de unidad y estandarización. En ese instante, la científica que debió formarse en las aulas universitarias ha de ceder su lugar a la correctora implacable y llena de dudas continuas; dudas en necesidad de investigación, consulta y toma de decisiones.

Actualmente mis funciones incluyen la corrección, estandarización de normas y edición de obras didácticas; sin por ello renunciar a mi escritura, pasión secreta (aquí contada a voces, pero igual, dejémoslo entre usted y yo, no se lo cuente a nadie) e irrenunciable. En el año 2001 se me otorgó el Premio Joven Creación de la Editorial Costa Rica por un modesto ensayo titulado Costa Rica (des)dibujada. En el 2005, otro ensayo sencillo, honesto y sin pretensiones, La piedra angular: ¿educación? en Costa Rica (no, no es una errata), se ganó el favor del jurado del premio UNA Palabra (Universidad Nacional, Costa Rica).

La palabra es mi profesión, mi pasatiempo y mi pasión. Solo eso puedo ofrecer. No soy miembro de las cortes de autoridades, no tengo vínculos con las academias de la lengua, carezco del don de la infalibilidad y, con mucha frecuencia, me veo obligada a reconocer mis errores y cambiar de dictamen u opinión. Esto también es parte de la vida cotidiana de nosotros, humanos como cualquier otro que, por azar o destino, laboramos en el mundo de la edición.

Aquí finaliza mi currículum, espero sin mucho aburrimiento ni pompa. Lo publico solamente por si la curiosidad le obliga a usted, quien lee el blog y comparte mis dudas existenciales, a querer saber a quién le debe el blog Nisaba la osadía de existir.

Jacqueline Murillo Fernández