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Bloguear desde el iPad

El iPad se ha ido convirtiendo en una herramienta cada vez más completa y poderosa. Mi experiencia con el iPad para bloguear (verbo perfectamente admisible en lengua castellana), ha progresado lentamente también. 

Al principio, no me atrevía a publicar desde aquí; tal vez escribía el borrador de un artículo en MacJournal de iPad, lo sincronizaba con MacJournal de Mac, lo terminaba de arreglar y, desde ahí, lo enviaba. Pero el MacJournal del iPad (cursivas y negritas aparte), también puede ser configurado para comunicarse directamente con el blog de WordPress. Así que tras las primeras semanas de duda, la necesidad siempre es más fuerte, y alguno que otro artículo subió a Nisaba directamente desde el iPad.

El día de hoy, con mi computadora en el taller, y la necesidad imperiosa de poner este blog al día, el iPad es mi única herramienta para publicar. Por lo tanto, debo resolver todos los problemas técnicos desde aquí.


Dónde escribir

El primer paso es cuál app emplear para escribir. Desde hace dos años, he gestionado todos mis blogs con MacJournal. Aquí tengo los archivos, con la fecha automática y con la posibilidad de incluir imágenes en el texto (al menos la versión de Mac). Dado que el MacJournal de iPad sincroniza sin dificultad alguna con su gemelo de Mac, este es el lugar ideal para seguir escribiendo y tenerlo todo bien almacenado. La interfaz de la app de iPad no es particularmente atractiva, pero funciona (sobre todo si se gira el iPad y se pone en posición vertical. Tengo conteo de palabras a la vista y hasta puedo añadir etiquetas. El problema aquí son las cursivas y negritas.


Cómo añadir formato

Si el artículo no lleva una sola negrita, cursiva o imagen, se puede publicar directamente desde MacJournal. Pero eso rara vez ocurre. Por lo tanto, sería necesario cumplir otros pasos. Se tienen dos opciones: a) se publica primero y se corrige después; b) se emplea una app para dar formato y se publica desde ahí.

Si se elige publicar desde MacJournal, el texto puede ser modificado desde el Safari, a través de la interfaz web de WordPress o bien desde la app de WordPress para iPad.

Pero si se desea mejorar el artículo y publicarlo de manera más profesional desde el principio, una herramienta favorita de los blogueros es Blogsy, una app de pago ($4.99) con sendas herramientas para diseñar el artículo.

Hace unos días lo compré, pero hasta hoy lo estoy poniendo a prueba precisamente con este artículo. Esta app, que encontré recomendada por otro bloguero, es muy completa y, para quienes tengan la virtud de manejarlo, incluso permite editar el código HTML.

Ya sea desde Blogsy o desde la app gratuita de WordPress, o incluso desde Safari, sin duda ya es posible bloguear desde un iPad sin tener computadora a mano. ¿Acaso es verdad que ha llegado la era post-PC?

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Apps para escribir profesionalmente en el iPad (2)

Hay muchas razones por las cuales el iPad paulatinamente puede reemplazar a las computadoras portátiles: es más liviano, portátil, discreto y, sobre todo, tiene una batería de diez horas de duración que ninguna portátil ultraliviana iguala, ni siquiera la MacBook Air.

Uno de los artículos más populares de este blog es una entrada apenas preliminar que escribí hace unos meses sobre las mejores apps para escribir profesionalmente en este nuevo instrumento. Ofrezco aquí una segunda parte actualizada con el estado actual de aplicaciones de escritorio (OS X) que pueden sincronizarse con su homóloga u otra equivalente en el iPad (iOS 5).

¿Se puede editar en el iPad un proyecto ya en proceso?

Sí, es posible llevar al iPad cualquier proyecto ya iniciado, pero es necesario llevarlo de tal manera que la vida sea fácil, bella y sin complicaciones. En otras palabras, que uno pueda pasar al iPad cuanto añade en la computadora, leerlo, editarlo, acrecentarlo y luego verlo de nuevo en la computadora, con uno o dos clics. La vida moderna no nos deja tiempo para estar pasando horas trasladando proyectos de un programa a otro; y tampoco nos queremos confinar a un solo aparato.

¿Cuál app me conviene más?

La decisión de cuál será la mejor herramienta en el iPad para su proyecto dependerá, en primerísima instancia, de cuál aplicación de escritorio empleará usted para editarlo.

Si solamente utiliza un procesador de textos como Word, la decisión es simple: puede emplear Pages o cualquiera de las soluciones que prometen editar documentos de Office. Una advertencia: la sincronización con Pages no es tan sencilla. Hay que estar trasladando los archivos manualmente desde el iTunes o el iCloud. No es exactamente la mejor manera de lidiar con documentos en continua modificación, hora tras hora, día tras día.

Ahora bien, si ya emplea un programa diseñado para manejar proyectos complejos de escritura, la solución dependerá de si el programa que usted utiliza ya tiene o está diseñando una versión para iPad de su aplicación de escritorio. El estado actual de avance de versiones para iOS 5 se detalla a continuación.

Programas minimalistas para escribir

Algunos programas minimalistas diseñados para retirar todas las distracciones (no para administrar proyectos) ya tienen su versión de iPad: WriteRoom, iA Writer y Write or Die.

Estos entornos tienen sus propias ventajas, aun cuando no puedan sincronizarse con tanta facilidad con otras aplicaciones de escritorio fuera de sus equivalentes. En muchos casos, resulta de mucha utilidad escribir un rato en ellas y luego usar el antiguo método de copiar y pegar a una app que sí se sincronice bien con los proyectos en la computadora.

Scrivener

El equipo de Literature and Latte está considerando hacer una versión para iPad. No hacen promesas, pero están reuniendo información sobre sus potenciales características. El periodo en que un tentativo iScrivener podría estar listo es incierto, si es que llega a concretarse. Actualmente es posible leer, editar y sincronizar proyectos de Scrivener con Notebooks, SimpleNote e Index Card, entre algunas otras soluciones de resultados todavía sin perfeccionar.

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Ulysses

La versión para iPad está en preparación. Fue anunciada hace algunos meses, pero no hay noticias recientes sobre el estado de avance. Sin embargo, su app Daedalus, exclusiva de iPad, merece la pena, aun cuando no sea viable sincronizarla con Scrivener u otras aplicaciones de forma eficiente.

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Storyist

Ya existe versión para iPad que sincroniza con mucha facilidad con su versión de escritorio, a través de Dropbox. Se necesita la versión de escritorio para añadir y modificar estilos y para crear plantillas nuevas (personajes, locaciones, trama). La versión para iPad ya tiene contador de palabras.

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StoryMill

La versión para iPad está en preparación, pero no hay noticias sobre su estado de avance.

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Final Draft

La versión para iPad está en preparación. Entre tanto, hay una app llamada FDX Reader diseñada para leer los archivos generados por este programa. Para modificar los archivos, se puede emplear Storyist para iPad, que sí reconoce el formato FDX, para luego leerlos en FDX Reader.

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Celtx

Ya existe versión para iPad.

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En síntesis

Hoy por hoy, el iPad ya es una poderosa herramienta para la escritura, puesto que paulatinamente están llegando las apps necesarias para sacar el máximo provecho de esta plataforma móvil.

El iPad es más personal que cualquier computadora, y ha redefinido el concepto portátil. Cuando pienso que Cervantes escribió su Quijote a mano, con plumas de ganso sobre papel; y que los grandes escritores del siglo XX escribieron sus obras al compás de las teclas de una máquina de escribir… solo puedo maravillarme sobre el potencial de esta nueva revolución tecnológica. Conózcalo, úselo, experimente y, quizás usted también pueda diseñar un flujo de trabajo fácil y sin dolor para convertir su iPad en un instrumento profesional para los oficios de la palabra.

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Apps para escribir profesionalmente en el iPad

El iPad puede llegar tan lejos como sus aplicaciones. Y ya hay más de cien mil aplicaciones solo para iPad (sin contar las diseñadas para iPhone) y todos los días aparece alguna capaz de llevar este aparato un paso más lejos. ¿Cómo encontrar las mejores dentro de esta oferta tan vasta?

En un artículo anterior, había hecho una somera lista de aplicaciones para la escritura y la investigación. Entre otras, vale recordar el MacJournal y el Circus Ponies Notebooks, ambas excelentes para llevar diarios y, en el caso de Circus Ponies, tomar apuntes y grabaciones de clases, reuniones o planeamiento y administración de proyectos.

A esta lista conviene añadirle algunos programas nuevos o de funciones específicas para escribir profesionalmente en el iPad.

Storyist

Esta app se publicó hace apenas unos días, el 4 de agosto, pero ya está a la vanguardia de las aplicaciones para escribir en el iPad. La primera de sus novedades es un editor RTF integrado. Gracias a esto, se pueden aplicar estilos, negritas, cursivas y listas numeradas al texto. Además, es posible incluir encabezados y pies de página.

Cuando se emplea bien la herramienta de estilos, el Storyist genera automáticamente un esquema del texto (outline) que se puede emplear para administrar la obra.

Pero su función más atractiva es la vista en tarjetas: cada título o sección se muestra como una tarjeta, a la que se le puede añadir una descripción. Cuando se cambian las tarjetas de lugar, también el texto cambia de lugar.

La aplicación se sincroniza a la perfección con la versión para Mac de este programa a través de Dropbox.

El Storyist para Mac es, desde hace unos años, una de las aplicaciones profesionales para la escritura, enfocado a la creación de novelas y guiones. Incluye plantillas de personajes, locaciones y control del arco de la historia. Las plantillas pueden modificarse y personalizarse a voluntad.

Limitaciones de la versión de iPad: se pueden aplicar estilos, pero no crearlos; se puede añadir información a las plantillas, pero no modificar su estructura. Para ambas funciones, se requiere de la versión de Mac.

OmniOutliner

Esta no es una aplicación para escribir dentro de ella, sino para organizar, estructurar y administrar un escrito. Su equivalente en Mac es una de las herramientas preferidas por los escritores profesionales, aun cuando haya otras más sencillas, atractivas o baratas.

La versión de OmniOutliner para iPad es, si se quiere, más atractiva que la de Mac y tiene algunas funciones muy poderosas: estilos de texto, numeración automática completa y compleja (estilos anidados), filas y columnas, notas, colores distintos para las celdas, casillas de verificación, fechas, vínculos y adjuntos (como imágenes).

Es un programa poderoso y su versión móvil es imprescindible para la escritura profesional. Es fácil de usar, reconoce los documentos realizados en la versión para Mac y es tan completo que se puede usar de forma independiente.

Notebooks

Utilizo esta aplicación principalmente porque puedo sincronizarla con Scrivener para Mac, a través de Dropbox. Me permite hacer lo mínimo: ver todo lo que tengo escrito en un proyecto y añadirle documentos nuevos, notas o ideas. Es un reemplazo del cuaderno de notas que todo escritor anda siempre consigo.

Adicionalmente, Notebooks tiene algunas ventajas para la escritura: conteo de palabras o caracteres (según lo defina el usuario), un zoom muy versátil (con el gesto de “pellizco”) y una página similar a un cuaderno.

Limitaciones: las funciones de formato de texto solo pueden aplicarse en formato HTML (y, por lo tanto, ya no se puede sincronizar con Scrivener, que solo admite los documentos formato .txt). No se puede “administrar” un proyecto: cambiar documentos de lugar, organizar jerárquicamente, añadir metadatos a cada documento…

iA Writer

El encanto de esta app está en su entorno minimalista: un estilo tipográfico muy descansado para la vista y un entorno especialmente diseñado para escribir sin distracciones. El iA Writer tiene conteo de palabras y caracteres, y conforme uno avanza, le va indicando no solo cuántas palabras lleva, sino el tiempo que una persona tardaría leyendo ese texto.

Limitaciones: solo trabaja en formato texto, por lo que no se pueden añadir características de formato (cursivas, negritas, etc.). Tiene sincronización con Dropbox, pero no puede sincronizarse con ninguna aplicación de escritorio para Mac, excepto con su aplicación gemela para OSX.

iThoughts

Esta es una app para hacer mapas mentales. La incluyo en esta lista porque es un recurso excelente para ayudar a organizar la escritura. Aunque ya existen muchas apps para la misma función, por lo que he probado hasta ahora, iThoughts es mi favorita: esquemas atractivos y coloridos, fácil de usar, se pueden añadir comentarios, relaciones entre los elementos y fotografías… Otra de sus ventajas es la exportación en diversos formatos, incluyendo PDF, y el respaldo a Dropbox.

Pages

La versión de Pages para iOS sigue siendo el mejor procesador de texto y cumple, para todos los efectos, todas las funciones básicas de Pages o Word. Carece de herramienta de comentarios y seguimiento de cambios. Sí tiene paleta de estilos, negritas y cursivas, tablas… No obstante, como cualquier procesador de texto, no es la mejor herramienta para escribir proyectos largos y complejos.

En síntesis

Cada uno de los programas aquí mencionados tiene una función y se adapta a una forma de escritura. Algunas personas, como yo, los podemos usar todos en momentos y contextos distintos.

Por ejemplo, estoy usando el Storyist con un proyecto largo, complejo y muy estructurado, ya avanzado, en donde además necesito todas las herramientas de formato de texto a las que pueda echar mano.

El Notebooks, en cambio, lo tengo asociado a una obra caótica, en pleno proceso creativo, desde donde he escrito piezas de un rompecabezas que yo apenas comienzo a comprender.

El iWriter me sirve para esos escritos inconexos, notas del momento, un poema suelto o el inicio de un cuento, algo que podría llegar a ser un proyecto…

El Circus Ponies Notebook es perfecto para manejar el planeamiento, el diario de la obra, fragmentos de ideas o datos interesantes. Además, es imprescindible en una vida cotidiana que esté llena de reuniones, conferencias, clases…

El MacJournal es donde tomo apuntes para mis blogs, pensamientos muy míos, escritura personal y ajena a todo proyecto profesional, conato de novela u obra académica.

Y, desde luego, el Pages, el OmniOutliner y el iThoughts son herramientas paralelas, ayudas de la escritura, instrumentos para darle forma a lo sin forma; o para darle un seguimiento efectivo a las obras largas y complejas.

Si usted tiene interés en crear un flujo de trabajo profesional en el iPad, para esas horas del día en que está lejos de su computadora, le recomiendo que explore, analice sus opciones y arme su propio paquete de programas para escritura profesional.

 

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¿Puede el iPad desplazar la computadora portátil?

Esta es una de las grandes preguntas del momento. Quienes no lo han utilizado, lo ven como un iPhone grande o como un lujo bueno para… ¿qué? Así, cuando me ven absorta en mi iPad, ya sea en algún juego o con alguna app “de verdad” siempre surge la pregunta: ¿qué se puede hacer con esto?

De mi parte, soy muy honesta: se puede hacer mucho, pero tiene sus limitaciones con respecto a una computadora. Y es verdad: las tiene. ¿Cuáles? Hay que verlas caso por caso. Puedo hacer casi de todo, en esencia, pero algunas tareas han requerido de toda mi creatividad y de encontrar la “app” correcta. Esto, en parte, se debe a la inamadurez de las aplicaciones y del iOS, todavía en pleno proceso de gestación.

Pero esto no se lo explico a la gente en la calle, me lo callo. Nada más respondo con una verdad que, sin su contexto, es una verdad a medias. Inmediatamente recibo una mueca de desencanto y la siguiente pregunta es casi siempre la misma: “Pero ¿se puede navegar en Internet y ver el correo electrónico?”. La paz vuelve cuando respondo que sí. No solo se puede: es, si se quiere, más cómodo y agradable que hacerlo desde una computadora, por la ergonomía del aparato y su cercanía, en la posición de lectura, al periódico, la revista y el libro.

¿Por qué el desencanto y por qué la ilusión? ¿Qué quiere la gente? ¿Qué piensan que es el iPad? ¿Por qué lo preferirían a una computadora?

Y es que, especulo, muchas personas no necesitan ni quieren una computadora y todas las complejas funciones que sus sistemas operativos y costosos programas permiten realizar.

Por ahora, utilizo el iPad como un excelente complemento de la computadora, no como un reemplazo. Es más, algunas tareas son una delicia en el iPad; mientras que son dolorosas o imposibles en las computadoras. Pienso, específicamente, en la lectura en cualquiera de sus formas: noticias, artículos, páginas web, libros… Muchos materiales digitales habían esperado, saltando de un disco duro a otro, hasta que yo encontrara la solución ergonómicamente más viable para leerlos. Ni siquiera mi MacBook Pro logró obligarme a leer en pantalla. Ahora, con el iPad, me he pescado en un constante vaivén: cuando encuentro algo que quiero leer, instantáneamente busco la manera de desplazarlo desde la computadora hasta el iPad.

Especialmente atractivas son las posibilidades de tomar un archivo PDF y subrayarlo, comentarlo y marcarlo como si fuese una página de papel: con anotaciones a mano, círculos, dibujos… No. En la computadora no se puede. Punto.

Para que un objeto “desplace” a otro, se necesita que ambos traten de ocupar la misma posición en el espacio. ¿Tuvieron las computadoras ese lugar en primer lugar? Mi respuesta, especulativa y personal, es “no”. El iPad –y ojo, no estoy diciendo cualquier tableta o lector dedicado, como el Kindle– está llegando a un público que, de todas maneras, había descartado la computadora como una posibilidad: no la querían, no la necesitaban, no la podían pagar o, simplemente, no se creían capaces de aprenderla a usar.

La computadora se mantiene como un objeto de lujo, elitista, amenazante, como ha sido siempre, mientras el iPad ha sido adoptado por la cultura de masas: lo rifan en el supermercado y en las estaciones de servicio, se ha convertido en el nombre por excelencia de cualquier aparato similar y se ha convertido en el objeto tecnológico más deseado, después del teléfono inteligente.

¿Desplazará a la computadora portátil? Mientras el iPad no cumpla funciones realmente profesionales, no. Pero es un objeto que ha llegado para cumplir muchas funciones que una computadora portátil es incapaz de llenar.

Nota: para saber y demostrar hasta dónde puedo ir desplazando mi computadora con mi iPad, este ha sido el primer artículo de Nisaba escrito por completo y publicado desde el iPad. Esos son los pequeños retos que nos demuestran hasta dónde puede llegar la nueva tecnología.

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Vitamin-R: escribir por objetivos

Fijar objetivos concretos, claros, puntuales y precisos es una de las maneras para sacar el máximo provecho de los escasos y preciosos momentos diarios que dedicamos a escribir. Vitamin-R es un programa diseñado para lograr precisamente esto: fijarse un objetivo pequeño y cumplirlo. Es muy útil para lograr el éxito inmediato en proyectos cortos y puntuales, como un artículo, y para sostener la energía y la disciplina de los proyectos de largo plazo, como un libro completo.

“Time slices”: dividir el tiempo por objetivos

La principal herramienta del programa es la creación de porciones de tiempo (time slices) en la cual se cumpla un objetivo sencillo y puntual.

Está basado en la técnica Pomodoro, desarrollada por Francesco Cirillo en la década de los ochenta. Cirillo empleaba un reloj de cocina y una hoja de papel en donde anotaba el objetivo por cumplir. El sonido del reloj y el timbre automático al final contribuyen a crear reflejos condicionados, de manera que con solo crear el “ambiente” adecuado, nuestro cuerpo sabe qué nos disponemos a hacer a toda costa.

Con Vitamin-R se crean porciones de tiempo de 60 minutos o menos. Al finalizar el periodo de tiempo, se emite un aviso y se abre una ventana para registrar si el objetivo se cumplió o es necesario extender el periodo de tiempo actual. La porción de tiempo se puede extender cuantas veces sea necesario.

Monitoreo y autoevaluación

Otra de las funciones de Vitamina-R es guardar registro del grado de concentración o distracción experimentado. Este pequeño acto de honestidad aumenta el nivel de consciencia sobre el aprovechamiento del tiempo para ajustarse durante el progreso de la tarea.

Digamos que me fijé una porción de 30 minutos y todavía tengo una hora disponible. Al cabo de los 30 minutos el programa me pregunta si terminé con éxito. Primero me doy cuenta de cuánto tiempo se me ha fugado de las manos. Segundo, si respondo que la tarea está inconclusa y experimenté distracción, inmediatamente puedo rectificar y aprovechar la hora que falta. O bien, admitir mi estado de agotamiento y tomar un descanso, ya sea programado o abierto.

Avisos periódicos hablados o escritos

Una de las ventajas del Vitamin-R es su gran variedad de opciones de personalización. Se le puede indicar que lea un mensaje de voz cada cierto tiempo, para decir cuántos minutos quedan. Estos mensajes contribuyen a mantenerse alerta y ejercen cierta presión para seguir escribiendo.

Para quienes los mensajes hablados puedan resultar incómodos o distractores, también existe la posibilidad de usar notificaciones Growl, con una pequeña ventana gris en una esquina de la pantalla.

Tic-tac o ruido (“white noise”)

El programa incluye la posibilidad de personalizar un sonido continuo, como el tic-tac de un reloj o la generación de ruido (white noise), ese sonido neutral, sin palabras ni música, que se escucha cuando no hay señal alguna en la radio. Así se puede tener un mecanismo de presión o contribuir a bloquear las distracciones externas.

Registro, pendientes y sincronización

La última función destacada es el registro de todo cuanto se ha realizado. Guarda el tiempo total dedicado a cada objetivo, el grado de motivación y tiene una ventana para escribir cualquier pendiente que se desee retomar en una próxima sesión de trabajo, cuando los objetivos han quedado inconcluso. Si bien he utilizado poco esta función, resulta de utilidad para retomar la labor exactamente adonde la habíamos dejado y, con esto, facilitar la tarea de comenzar a trabajar al día siguiente.

Otra ventaja es que, a través de Dropbox, puede sincronizar varias computadoras Mac.

En síntesis

Vitamin-R es un programa simple que se convierte, poco a poco, en una herramienta indispensable para mantener la motivación y alcanzar la sensación de éxito diariamente, en cada sesión de escritura.

Es un programa de pago y se puede adquirir en el sitio web de los desarrolladores o en la AppStore.

Hasta el momento, no he logrado encontrar ningún programa idéntico para Windows, pero si usted tiene interés, puede buscar en la Red software basado en la técnica Pomodoro. Al menos encontrará cronómetros y, alguno de ellos, quizás comparta algunas de las funciones con Vitamina-R.

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Concentrate: poner en marcha el entorno de escritura

Concentrate es un programa diseñado para facilitar el inicio de las tareas y sostener la atención. El programa se configura de acuerdo con las actividades y distracciones de la persona, de modo que abra automáticamente algunas aplicaciones, realice un conjunto de acciones y bloquee todo lo demás. Por un lado, el programa facilita el inicio de las labores diarias, con sus acciones automatizadas concentradas en un clic. Por otro, lo obliga a uno a mantenerse en una misma actividad sin perderse en el Facebook, el correo electrónico, los juegos o cualquier otra acción que nuestra computadora nos permita hacer en lugar de escribir.

Antes de empezar: qué quiero, qué necesito y qué me distrae

Conviene iniciar con un diagnóstico: ¿qué voy a hacer hoy?, ¿cuáles programas utilizo para esta labor?, ¿cuáles son mis tareas típicas para cada una de mis formas de escritura?, ¿hoy quiero escribir o investigar?, ¿cuáles son mis distracciones más usuales?, ¿qué otros estímulos me ayudan a mantenerme en actividad?, ¿de cuánto tiempo dispongo?

Hay quienes tienen un único proyecto o acción de escritura, siempre usan los mismos programas y padecen siempre del mismo vicio. Otras personas, como yo, con varios proyectos entre manos, podemos diseñar varios entornos de escritura.

Cómo diseñar un entorno de escritura en Concentrate

Por entorno de escritura me refiero al conjunto de aplicaciones, acciones y estímulos que se requiere para cada forma de escritura, proyecto o etapa del proceso creativo.

Por citar ejemplos, cuando escribo para este blog, empleo los siguientes programas: uno para escribir, un navegador web, un diccionario y un programa para fijar objetivos puntuales y alertar cuánto tiempo tengo disponible. Puesto que necesito acceso a internet, no puedo bloquear el navegador; pero sí me resulta útil bloquear el correo electrónico y las redes sociales, para no gastar mi valioso y muy limitado tiempo en actividades no vinculadas a la escritura.

En cambio, cuando me enfoco en un proyecto narrativo, no quiero tener del todo acceso a internet y me valgo de recordatorios continuos para no dimitir; por ejemplo, frases como “sigue escribiendo” o “no te rindas”.

Una vez que se ha decidido cuál conjunto de acciones puede formar un entorno de escritura, se procede a configurar el Concentrate. El programa permite lo siguiente:

  • Determinar la duración de la sesión de trabajo.
  • Iniciar automáticamente un programa o grupo de programas (incluso se puede determinar en qué “espacio” del escritorio aparecerá, con la función spaces del OS X).
  • Renunciar a todas las demás aplicaciones que estén abiertas.
  • Renunciar a alguna aplicación en especial, en caso de que esté abierta antes de comenzar a escribir.
  • Abrir un documento, con lo que uno puede diseñar entornos de escritura para trabajar en proyectos específicos.
  • Iniciar automáticamente una página web.
  • Bloquear el acceso a internet, ya sea de forma íntegra o únicamente algunos dominios elegidos por el usuario.
  • Cambiar el estatus en los programas de chat a “no disponible” o “ausente”.
  • Cambiar el fondo del escritorio, por ejemplo para poner alguna frase motivadora.
  • Correr un script.
  • Activar algún sonido, como un reloj o una campana.
  • Decir un mensaje en voz alta, cada cierta cantidad de tiempo o justo antes de que se acabe la sesión de trabajo.
  • Activar notificaciones de Growl.

Uno puede programar tantos entornos como necesite. Cuanto más claros y específicos mejor, pero cada quien deberá elegir los suyos. Puede que uno solo baste y no sea necesario programar nada más.

Cuáles son los beneficios para la escritura

La mente se engancha con mucha facilidad en cualquier actividad, con tal de distraerse del propósito de escribir.

Si ya usted ha alcanzado ese punto de madurez para aceptar sus distracciones, comprender el lugar que ocupan en su vida e identificarlas en el momento en que aparecen, el Concentrate es una pequeña ayuda, como una muleta, para a evitarlas.

Así, en lugar de quejarse indefinidamente por “la falta de disciplina” o “el síndrome atencional”, se aprende a ponerle una dirección a los impulsos y refrenarlos por un rato, por lo menos, el rato diario que le dedicamos a nuestra actividad creativa.

Y así, cuando usted decida conscientemente que ya es momento de esparcirse con un muy merecido descanso, puede dedicarse a jugar todo lo que quiera, visitar las páginas de sus amigos y olvidarse de escribir por un rato.

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Escribir en el iPad

Cuando saco mi iPad 2 en cualquier café, restaurante o rincón público, a menudo me preguntan lo mismo: “¿sirve para algo?, ¿se pueden usar para trabajar?”. Y mi respuesta no se hace esperar: “para lo que yo hago, sí”.

Para probar mi argumento, es mejor verlo en cifras. En tres meses de tener el iPad, he escrito unas treinta mil palabras para un proyecto en el que me había tomado catorce meses llegar a las primeras cincuenta mil. Ahora tiene más de ochenta mil palabras, todavía en pleno proceso creativo. Y el proyecto completo anda conmigo, en el iPad, listo para ser leído y editado en cualquier momento.

¿Qué hace tan atractivo y eficiente al iPad como herramienta de escritura?

Hay dos puntos clave: la portabilidad y el minimalismo.

El iPad, la “computadora” más liviana y portátil que he tenido (pesa menos que algunos de mis libros), me ha dado la libertad de escribir a cualquier hora, donde caiga la inspiración: durante el almuerzo, en cafés, en ratos de ocio…, en un aparato pequeño, íntimo, con un tamaño perfecto para trabajar, pero no demasiado grande para distraer.

Y ahí entra su segunda característica: un sistema operativo simplificado y táctil.

Cuando se activa un programa, en el campo de visión solamente se muestra ese programa. Esto tiene un efecto colateral: se eliminan todas las distracciones. Con todos los esfuerzos que algunas personas como yo hacemos para lograr precisamente eso en nuestras computadoras, el iPad es casi un paraíso.

Lo esencial, antes de usar el iPad para escribir, es elegir las aplicaciones perfectas para uno; diseñar un flujo de trabajo que se integre adecuadamente con el otro flujo de trabajo, el de la computadora, el profesional, al que deberemos regresar cuando hayamos finalizado el proceso creativo y sea necesario darle salida al producto escrito.

Una vez elegidas nuestras apps, el resto es cuestión de creatividad, ingenio y uso. Por eso, cuando me preguntan si el iPad sirve para algo, solo puedo decir, categóricamente: ¡sí!

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