Archivo diario: 19/10/2013

La corrección también forma parte del mundo del libro

La corrección de textos, en todas sus variantes (contenidos, estilo, pruebas…), es un paso esencial en toda publicación de obras, sin importar su género literario, color político o formato de salida. Cuando el presupuesto elimina la corrección de los pasos de publicación, los resultados son nefastos. No ha existido época exenta del proceso de la corrección. Se hacía en tablillas de arcilla, en papiros, en códices, en vitela, en los grandes volúmenes copiados en los monasterios… Una de las primeras preocupaciones con el advenimiento de la imprenta era cómo se iba a realizar la corrección en lo sucesivo. Un corrector, se decía, podía comparar varios manuscritos del mismo texto para identificar dónde y cuándo se generó la errata; pero con la imprenta, un error se difundía no menos de cien veces (en esos primeros tirajes), sin posibilidades de comparar un manuscrito con otro. Incluso hoy, ante el panorama de la edición digital, se puede eliminar hasta el diseño gráfico de la publicación pero jamás se puede prescindir de la corrección de textos.

Por esas razones, parece inverosímil que las academias de la lengua reúnan a intelectuales de todo el mundo en un congreso sobre el libro y omitan la corrección como uno de sus temas medulares.

Tal invisibilización no pasa inadvertida. Las asociaciones de correctores de Perú, Ecuador, Uruguay y España se han unido para hacer un comunicado oficial a los organizadores del congreso en el cual expresan su descontento.

La RAE y las academias de la lengua no se dan todavía por enteradas y no han querido dar por recibido el material. El blog Nisaba, por su parte, apoya esta iniciativa. Por lo tanto, y para contribuir con su difusión, copiamos aquí el texto íntegro.


Los correctores de textos de América Latina y España ante el VI Congreso Internacional de la Lengua Española

En una entrevista publicada en el sitio web del VI Congreso Internacional de la Lengua Española, el director del Instituto Cervantes declara que los congresos internacionales de la lengua convocan a personas «de distintas profesiones, del mundo de la ciencia, del mundo de los estudiosos de la historia, del mundo del periodismo, de la comunicación en general…». Tenemos la impresión, sin embargo, de que los correctores de textos, profesionales cuyo trabajo se halla estrechamente vinculado con la labor y la misión de las academias de la lengua, no forman parte de esa amplia convocatoria.

Dos cartas enviadas por nosotros a los organizadores del VI Congreso Internacional de la Lengua Española no han merecido siquiera el acuse de recibo. El silencio —cómplice de la indiferencia— ha sido la única respuesta. Y para colocarle la cereza a tan amargo pastel, en el formulario de inscripción virtual que aparece en el sitio web del congreso, en el menú para registrar profesión u ocupación, no figura la de corrector.

Se supone que las ocupaciones escogidas son aquellas relacionadas de manera particular con la lengua española como objeto de trabajo. Así, pues, se ha consignado estudiante,maestro de primaria, profesor de secundaria, profesor de universidad, traductor, editor,bibliotecario, pero no aparece corrector. ¿Cuál fue el criterio de selección? Los correctores de textos que deseaban participar tuvieron que acomodarse en ese cajón de sastre que es la categoría otros, donde se amontonarán todas aquellas profesiones que forman parte de la «amplia convocatoria» mencionada.

Tremendo error de los organizadores. El libro, que tanto les preocupa, no puede ser lo que es sin los correctores de textos; sin aquellos profesionales que se encargan del control de calidad en materia lingüística, un libro —y cualquier otra publicación—, por más elevado, erudito y esforzado que pueda ser su contenido, deviene en un proyecto fallido si su voz impresa termina inevitablemente asfixiada por un texto cargado de errores que ahoga cualquier posibilidad de comunicación.

No hemos pretendido mediante nuestro reclamo que se nos invite con todos los gastos pagados. Tan solo planteábamos que el tema de la corrección de textos ocupe un lugar importante y destacado en el programa académico del congreso; que no quede relegado como una etapa más dentro de la cadena del libro. Este congreso era una invalorable oportunidad para que las academias de la lengua le mostraran al mundo que ellas desempeñan un papel central en la producción de libros, pues es precisamente en la corrección de los textos cuando el trabajo de las academias —más que centenario en varios casos, y ya tricentenario en el caso de la Real Academia Española— se hace presente con fuerza, y de manera decisiva, incluso. Ello porque somos los correctores de textos quienes consultamos a diario las obras académicas: la Ortografía de la lengua española, la Nueva gramática de la Lengua Española, el Diccionario de la lengua española o el Diccionario panhispánico de dudas.

Los correctores de textos de América Latina y España hemos realizado ya dos congresos internacionales —en Buenos Aires (2011) y Guadalajara (2012)—, y se prepara el tercero en Madrid para octubre del próximo año; tenemos asociaciones legalmente constituidas en cinco países, y otros más se sumarán pronto. Además, con la finalidad de garantizar una calidad cada vez mejor de nuestro trabajo, continuamente organizamos y realizamos cursos, talleres, conversatorios y otras actividades de carácter docente y académico, orientados a actualizar los conocimientos y la técnica de los correctores en ejercicio. Nuestro trabajo ha sido siempre silencioso y hasta calificado de invisible: trabajamos de tal forma que nuestra mejor huella es, finalmente, no dejar ninguna. Lamentablemente, en el aspecto laboral, se han terminado confundiendo los planos, y de la labor invisible, se pasa a la persona invisible. Y de la invisibilidad de la persona se pasa, a su vez, a la negación de esta y de sus derechos.

En este documento, dejamos constancia, sin embargo, de que en algunos países sí hemos recibido el apoyo entusiasta y el reconocimiento de la respectiva academia de la lengua local o bien de algunos de los renombrados académicos que integran su directiva, quienes, además, han estado presentes en eventos nuestros, en los que hicieron un invalorable aporte intelectual, e incluso han desempeñado un papel decisivo en la organización de algunos de ellos. A estas personas expresamos nuevamente nuestro agradecimiento, y esperamos que su ejemplo sea seguido, en conjunto, por la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Queremos que el mundo hispanohablante sepa que los profesionales de la corrección de textos y el asesoramiento lingüístico existen, y que siguen trabajando para que los lectores reciban mensajes claros y bien escritos. A pesar del olvido, aparente, de las instituciones que velan por las obras escritas, por la lengua y por los lectores.

Suscriben este comunicado:
▪        Asociación de Correctores de Textos del Perú
▪        Asociación de Correctores de Textos del Ecuador
▪        Asociación Uruguaya de Correctores de Estilo
▪        Unión de Correctores

17 de octubre de 2013

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VI Congreso Internacional de la Lengua Española

El silencio de este blog se acaba el día de hoy. Estoy ya instalada en mi habitación de hotel en Panamá, con la ilusión y la alegría de participar, desde el día de mañana, en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española (http://www.cile.org.pa).

Esta actividad se celebra cada tres años y reúne a figuras destacadas del ámbito de la lengua y las letras hispanoamericanas. El tema de este año es: “El español en el libro: del Atlántico al Mar del Sur”.

Estos congresos son organizados por las academias de la lengua y los ponentes son convocados por estricta invitación. Tal vez algún día, esta servidora tenga el nombre y el peso para una invitación así, pero este año no; ya bastante privilegio me resulta la oportunidad de estar ahí, entre quienes asisten a llenarse de la erudición ajena.

En las ponencias generales y mesas de discusión se hablará sobre temas como el mercado de los libros, la edición digital, la distribución de las obras, la apertura a nuevos mercados y lectores, las bibliotecas, la educación, el diseño, la traducción…

El gran ausente es el tema de la corrección. Una muestra más de la invisibilidad de esta profesión, a pesar de ser esencial en la cadena de control de calidad de la publicación de libros.

A partir de mañana, 19 de octubre y hasta el miércoles 23 de octubre, Nisaba formará parte de cientos de profesionales cuyas mentes se concentrarán en el tema del libro, la difusión de la lengua española y, en general, este apasionante mundo de la palabra.

Por aquí publicaremos, siempre que el cansancio y el tiempo lo permitan, las ideas más interesantes que escuchemos. También mantendremos actualizada la cuenta de Twitter, @CorStellae.

Y ahora, ¡a descansar!

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