Archivo diario: 24/07/2012

La fecha en referencias bibliográficas (I)

La fecha es uno de los principales componentes de toda referencia bibliográfica. Saber interpretarla tiene grandes beneficios para quien está investigando, leyendo o tan solo informándose de un tema; de ahí la necesidad de consignarla de manera correcta, tanto en las referencias parentéticas (dentro del cuerpo de texto) como en las listas de referencias o bibliografías íntegras.

Cuando llegan las obras académicas a la mesa de corrección, profusas en referencias bibliográficas y obras citadas, este es uno de los datos más difíciles de revisar con precisión y responsabilidad, puesto que la información ya debería estar ahí. No le corresponde a quien corrige buscarla, completarla, actualizarla o añadirla: ya debe haber sido recopilada por quien ha escrito el libro, tesis, artículo o investigación.

¿Por qué? Muy simple: solo esta persona ha tenido acceso directo a las fuentes, ha manipulado los libros con sus manos o ha descargado personalmente los documentos de la red y, si conoce su oficio, los ha guardado de manera responsable en una base de datos adecuada. Los demás solo podemos adivinar, buscar en Google para ver si tenemos la suerte de encontrar una ficha bibliográfica bien hecha o hasta buscar la fuente de nuevo para encontrar la información correcta. ¿Cuántas horas perdidas para una persona cuya responsabilidad es editar o corregir cuando esto debía venir listo desde el inicio?

Veamos esto con honestidad: a quien corrige no se le paga para investigar. Su función es verificar que todo esté bien escrito; eliminar erratas; verificar el uso adecuado de mayúsculas, comillas y cursivas; asegurarse de que el estilo bibliográfico elegido haya sido bien aplicado y corregir minucias. No es su función crear bibliografías desde cero, hacerle el trabajo de quien ha escrito o llenar sus carencias e ignorancias. Cuando las labores de corrección se miden y se pagan en horas, ¿cuánto encarece la edición de un material una bibliografía mal hecha?

Por eso, el día de hoy iniciaremos una serie de artículos para aprender a consignar la fecha correctamente. En los próximos días veremos por qué no solo es necesario guardar el dato del año de publicación, cuándo hay que consignar dos años (el de la edición utilizada y el de la publicación original), cómo identificar la fecha de documentos en línea, qué hacer cuando ninguna fecha aparece del todo (ya sea en línea o material impreso) y algunos consejos para almacenar las referencias bibliográficas durante el proceso de investigación y evitar dolores de cabeza cuando se construyen las bibliografías (meses o años después de haber accedido a la fuente original).

Elaborar referencias bibliográficas casi parece un arte. Aprender a hacerlo bien diferencia al novato del experto, al colaborador más valioso del prescindible y, sobre todo, a quien sí se interesa por su publicación de quien no aprecia el esfuerzo ni la calidad. A mí la calidad sí me importa. ¿Y a usted?

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