Usabilidad y textualidad

Leer para aprender difiere de leer por placer. Un libro de texto se inserta en una sesión de estudio, responde a un programa académico y debe ser cubierto en cierto periodo de tiempo con fines muy claros: un examen, un trabajo, una asignatura.

Esta forma distinta de leer impone una textualidad capaz de ser utilizada sin interferencias dentro de estos actos estudio. Por esa razón, un libro de texto ha de ser diseñado para propiciar y facilitar las horas de comprensión, diálogo, apropiación, regurgitación, repaso y, muchas veces, hasta memorización de un texto.

Cuando hablo aquí de diseño no me refiero al diseño gráfico, la tipografía, los titulares, la disposición de las columnas y el texto principal. Sí, eso también deberá hacerse con mucho cuidado, pero el libro se diseña desde mucho antes: desde el momento de elegir una estrategia para presentar los contenidos desde la metodología fijada por el diseño curricular. La selección de cuáles contenidos se tratarán desde el texto y cuáles desde otros medios alternativos o complementarios forma parte de este diseño.

Un mal diseño del libro puede echar a perder una sesión de estudio íntegra. Si se provoca, desde el texto, una interrupción innecesaria —como obligar a buscar contenidos en cualquier otro medio sin una estrategia adecuada de acceso—, los resultados pueden ser desastrosos. Si una persona dispone de dos horas al día, tal vez al final de la jornada, con gran cansancio sobre sus hombros, cada minuto es una joya. ¿Por qué va desperdiciar treinta o cuarenta de esos minutos invaluables en buscar algo complementario o accesorio? El estado de concentración es muy frágil y una interrupción, aun si es provocada desde el texto, rompe la atención y obliga a un cambio de actividad cognitiva. Regresar al estado anterior de atención —quizás logrado con mucho esfuerzo— podría ser imposible.

Si un dato, artículo, ley o información complementaria es tan esencial para la formación académica, su entrega debería ser transparente, inmediata y fácil de localizar.

En otra palabras, un libro de texto ha de ser diseñado para ser utilizable, no solo legible o lecturable. Y si ha de combinarse con otros medios y soportes, habrá de cuidarse ese pequeño detalle: que todo esté al alcance de la mano, sin pérdidas inútiles de tiempo o energía; sin interrumpir ese valioso acto de lectura orientado al aprendizaje. Que la sesión de estudio no se desperdicie en banalidades y pueda aprovecharse en lo más difícil: comprender, asimilar, recrear, apropiar, aprehender…

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5 comentarios

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5 Respuestas a “Usabilidad y textualidad

  1. Jesús Álvarez

    Por desgracia, no siempre se puede hallar esa transparencia en los libros de texto escolares, aunque sí es cierto que podemos observar un sumo cuidado en la expresión. El problema es que, para alcanzar la precisión justa, se hace necesario el uso de un vocabulario adecuado que el lector no siempre posee.

    • Jacqueline Murillo

      Hola Jesús: coincido contigo en cuanto a que el buen diseño de libros de texto es más un reto que una realidad. Siempre he creído que el mismo libro debe ayudarle a quien lee a aprender lo necesario para leerlo (partiendo de que existe un cierto nivel de lectura más o menos establecido). Así, con una estrategia curricular macro bien clara, uno podría definir al menos algunos objetivos de lenguaje y vocabulario para cada nivel y diseñar una estrategia de adquisición del vocabulario nuevo. Además de los evidentes glosarios, está la definición en contexto en la primera aparición de la palabra y el uso continuo a través del libro de texto para que se vaya adquiriendo por repetición. Nunca se puede prever por completo los alcances respecto a la carencia de vocabulario de quien está leyendo, pero para eso tenemos también diccionarios, una excelente herramienta que todo estudiante debe tener a mano. Los diccionarios en línea ya disponibles para consulta desde el teléfono móvil disminuyen el tiempo de búsqueda y maximizan su eficiencia. Esperamos que pronto más diccionarios de mejor calidad estén también disponibles para dispositivos móviles. De mi parte, en todos mis años de formación, no me he echado para atrás cuando un libro tiene un vocabulario retador; por el contrario, me gusta porque aprendo. Pero sabemos que no todas las personas son así. Saludos y muchas gracias por tu comentario.

      • Jesús Álvarez

        Sí, me parece muy interesante este análisis. Es cierto que la tecnología ha modificado radicalmente la forma de acceder a la información y de examinarla. Gracias por las aclaraciones. Saludos.

  2. Carmen

    Gracias Jacqueline. Tu blog nos acompaña en la puesta en marcha de un programa de escritura en ciencias con profesores. Es sumamente didáctico y motivador.!!!
    Saludos

    • Jacqueline Murillo

      Hola Carmen: me llena de gran alegría y asombro saber que estos modestos artículos puedan ser de utilidad. ¡Muchos éxitos con ese programa de formación! Saludos.

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