Escribir a pesar de todo

La actividad en Nisaba ha estado baja este mes y hay una razón para ello: en junio de cada año, se repite la experiencia de NaNoWriMo, el mes nacional de escritura de novelas, para quienes quieran más oportunidades de retarse a escribir una novela en treinta días. Las versiones de los meses de junio y agosto, pleno verano en los países del hemisferio norte, se denominan Camp NaNoWriMo, pero la idea es la misma.

Esta vez tuve que enfrentar retos inesperados: migrañas, dolores de cuerpo y el inevitable resfrío —o catarro o como quiera llamarlo usted en su país—. La gripe, como le decimos aquí, llegó para quedarse más tiempo de lo usual y, cuando ya parecía retirarse, una mutación distinta del virus me contagió de nuevo y me llevó a una recaída.

Uno puede escribir de muchas maneras, pero no cuando tiene dolor de cabeza o el cansancio cognitivo supera la capacidad creativa.

A cuatro días de terminar, a pesar de los retrasos, a pesar de haber pasado varios días seguidos sin alcanzar la cuota diaria para llegar con tranquilidad a la meta de cincuenta mil palabras, he logrado recuperarme a tiempo y estoy a punto de cumplir el reto.

¿Cómo lo hice?

He aquí el secreto: descansos periódicos. Hay que aceptar las condiciones del organismo. En lugar de sentirse supermujer o superhombre, en lugar de forzarse a escribir aun cuando ninguna palabra se escupe en la pantalla de la computadora, conviene aceptar la propia condición: “sí, estoy enferma; necesito descanso”. Y descansar. Un día, o dos, o tres. Una hora durante el día. Hasta dos. Las que hagan falta para recuperar el estado de lucidez mínimo para seguir escribiendo, y trabajando y teniendo una vida personal.

Claro, cuando la lucidez regresa, aunque sea durante unas pocas horas… ¡escribir con desenfreno! Escribir por todo lo no escrito los días anteriores, escribir para tratar de regresar al punto de comodidad en donde la certeza de llegar a la meta se vuelve una realidad.

Porque sí. No solo estoy a punto de cumplir la meta de las cincuenta mil palabras. También he cumplido las metas laborales del mes. Lejos de quitarme tiempo laboral, los retos de escritura y alcanzar una intensa rutina diaria me estimula la creatividad y me la traslada a todos los ámbitos.

Es como un círculo vicioso: mientras más escribo, más quiero escribir. Mientras más quiero escribir, más escribo. O como diríamos aquí: una vez que uno “se monta en la carreta, ya nada lo detiene”.

Por eso, escriba siempre, ¡a pesar de todo! La recompensa no se hará esperar. Cuando su obra por fin tenga forma y sea legible, usted ni siquiera recordará los estornudos y la tos. A lo sumo, serán una buena anécdota. Los arrepentimientos no tienen fecha de vencimiento; pero a felicidad por llegar a la meta será superior a los dolores pasajeros de la vida.

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7 comentarios

Archivado bajo Escribir, Escritura

7 Respuestas a “Escribir a pesar de todo

  1. escribo y más… deseo escribir, solo la fatiga de de la vagancia mata la creatividad un saludo juan re-crivello

    • Jacqueline Murillo

      Esa es otra de las amenazas internas de la escritura. Y se combate con una combinación de fuerza de voluntad, estructuración inteligente de la cotidianidad, automotivación y testarudez. No duele tampoco aprender a reconocer las estrategias del propio inconsciente para desviarse en procrastinaciones interminables cuando más se necesitaba su cooperación. ¡Suerte con la escritura!

  2. Lo importante es que ya estés mejor de salud. Tus asiduos lectores estamos allí y aquí. También yo he tenido un poco abandonado mi sitio. Comparto la preocupación de ese aparente abandono. Recupérate bien. Estamos vigentes. Un cariñoso abrazo 🙂

    • Jacqueline Murillo

      ¡Muchas gracias por los buenos deseos! Nisaba es un querido lugar para mí y seguiré manteniéndolo vivo mientras tenga fuerzas, aunque a veces con menos frecuencia en las publicaciones. Muchas gracias por estar aquí y seguir leyendo. 🙂

  3. Es genial que cuanto más escribes más ganas tengas de seguir escribiendo. A mi eso me ocurre a veces… y en otras ocasiones, todo lo contrario.

    Yo empiezo el Camp Nanowrimo en agosto, durante la segunda ronda. A ver si también logro llegar a las 50.000 palabras. ¡Saludos!

    • Jacqueline Murillo

      Muchas gracias, Alquimia. Es delicioso irse en una de esas corrientes de creatividad; compensa por los tiempos de bloqueo e interiorización. Mucha suerte con el Camp NaNo, yo también quiero sumarme a esta maratón de agosto. ¡Nos vemos ahí!

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