Leer antes de corregir: cuántas lecturas deben hacerse

En el artículo anterior, hablamos de la lectura diagnóstica como una etapa esencial del proceso de edición.

Sin embargo, sobre todo cuando uno está comenzando en el oficio o está publicando el primer libro, existe la tendencia a leer indefinidamente, a corregir una y otra vez, a sentir que el proceso no se termina nunca.

Surge, inevitable, la pregunta: ¿cuántas lecturas deben hacerse antes de corregir o reescribir? ¿Tres? ¿Cinco? ¿Cincuenta?

La respuesta no puede ser absoluta. Cada publicación es distinta y habrá quien tenga el tiempo y los recursos para leer indefinidamente. Pero si se tiene el interés de alcanzar un proceso fluido, metódico y con una secuencia de pasos que puedan ir garantizando una edición más eficiente, la lectura diagnóstica puede reducirse a tres etapas hasta alcanzar la primera corrección de estilo.

  1. Una lectura general, de familiarización con el texto. En esta los comentarios deben ser mínimos. Ninguna corrección debe señalarse. Se puede iniciar una lista desordenada de los aspectos por corregir, según se van identificando. Esta servirá de guía para la elaboración de la hoja de estilos y para orientar los comentarios de la segunda lectura.
  2. Una lectura de marcado y comentarios. No debe ser todavía una corrección fina, pero durante esta etapa se elabora la hoja de estilos del documento y la lista de decisiones editoriales: ¿qué se unificará y por qué?, ¿qué se modificará, corregirá y por qué?, ¿cuáles son los problemas o dudas en donde será necesario pedir aclaración o criterio de especialistas?, ¿dónde se le solicita al autor reescribir o aclarar? Las marcas deben reducirse a subrayados para resaltar en dónde hay algo por corregir o intervenir, no son todavía marcas de corrección. Se elabora una lista de acciones de corrección que luego se convertirá en lista de cotejo y guía de la lectura de marcado de corrección. En esta etapa, conviene enviar el documento de vuelta a su autor o autora con el fin de solicitar su intervención en algunas zonas del texto, advertirle sobre las correcciones por realizar y obtener su aprobación para las decisiones que puedan ser críticas o polémicas.
  3. El marcado de corrección propiamente dicho. Puede hacerse de dos maneras: a) quien corrige marca para que alguien más implemente los cambios; b) se corrige el documento directamente (preferiblemente con el uso de la herramienta de seguimiento de cambios o con el uso de un código de color para mostrar la intervención del documento). Esto depende del flujo editorial de cada empresa editora.

Estas tres lecturas sugeridas dan por un hecho que estamos ante un texto final; es decir, un libro al que no se le debe escribir ni reescribir nada. Si todavía no se ha alcanzado ese punto, las dos primeras lecturas servirán para determinar que no es recomendable iniciar la corrección de estilo todavía, ante el riesgo inevitable de que secciones enteras del manuscrito queden excluidas o requieran reescritura.

La tercera lectura ya no es diagnóstica en un sentido estricto: ya es labor directa de corrección. Sin embargo, se encuentra en el límite. Es la etapa final de diagnóstico y puede ser crítica incluso para rechazar un manuscrito que, por alguna razón, haya sobrevivido las dos etapas previas.

En tal caso, la tercera lectura no entrará en corrección de estilo, sino en sugerencias de orden estructural y de contenidos. El material debe regresar a su autor para que este implemente las sugerencias de edición. En este punto, el manuscrito podría ir y venir de vuelta indefinidamente. De ahí que los editores sean célebres en el mundo por rechazar manuscritos inacabados.

Luego de la primera corrección de estilo y corrección ortotipográfica —es decir, luego de la tercera lectura—, ya vendrán otras lecturas de cotejo (verificación de la implementación de los cambios) y expurgación de los errores rezagados. Para entonces ya no estaremos haciendo lecturas diagnósticas: estaremos de lleno en los procesos de corrección y más cerca del final de la publicación, hasta alcanzar la corrección de pruebas. Eso, por supuesto, sería tema de otro artículo.

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5 comentarios

Archivado bajo Corrección, Corrección de estilo, Corrección de pruebas, Edición, Labor editorial

5 Respuestas a “Leer antes de corregir: cuántas lecturas deben hacerse

  1. Carmen

    Gracias Jacqueline!!! Me encanta tu blog y tus consejos para revisar escrituras. Saludos desde Buenos Aires.

  2. Anónimo

    Excelente!! Muchas gracias y felicitaciones

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