¿Procrastinación o síntoma de cansancio?

Cuando el cansancio acecha, la capacidad neurológica de rendimiento disminuye. No digo mental, porque no es necesariamente un asunto de lucidez o de capacidad de pensamiento: es simple agotamiento nervioso. Un cerebro cansado viene acompañado de ardor en los ojos, dolor de cabeza leve o fuerte, pesadez en el área de la frente, músculos doloridos o entumecidos…

En esos momentos, tal vez estamos despiertos, tal vez estamos en media jornada laboral o de escritura, tal vez creemos que la fuerza de voluntad es suficiente para obligarnos, a la fuerza, a realizar nuestras labores, a seguir escribiendo.

Craso error.

Cuando el esfuerzo mental y creativo de las horas precedentes le ha pasado la factura al cuerpo, nuestra capacidad de atención se ve cercenada y disminuida. Pero si insistimos en permanecer ahí, frente a la computadora o la página en blanco, sin importar las consecuencias, puede aparecer la muy temida procrastinación: esas horas de evasión de las tareas principales, sin que uno comprenda exactamente por qué aparecen.

El cansancio es una de las razones por las que la mente se vuelca sobre la procrastinación. Incapaz ya de realizar tareas cognitivas más complejas, como puede ser cualquier ejercicio de creatividad o filosofía, la mente no tiene más remedio que entretenerse en algo liviano, que requiera un esfuerzo menor.

Y en ese instante, sin darnos cuenta, nos metemos de lleno en las redes sociales, viendo páginas a diestra y siniestra, tuiteando y retuiteando… O dicho de otra forma: perdiendo el tiempo (entendida esta pérdida como hacer cualquier tarea menos nuestro deber).

Para esto hay una solución sencilla, barata y fácil de aplicar: el descanso. Una pequeña siesta, no inferior a diez minutos y, preferiblemente, no superior a una hora, cumplirá el cometido. El cuerpo y el aparato mental entrarán en reposo durante un rato. Si uno está escribiendo, puede, durante los primeros minutos del descanso, entrar en un duermevela creativo dedicado a su próxima página, apartado o capítulo.

Si se tiene la dicha de caer en sueño profundo, el descanso será todavía mayor. Se dice que hay verdadero descanso cuando hay sueño; es decir, cuando se entra en fase REM. Al despertar, los niveles de lucidez serán muy altos, apenas los necesarios para retomar la tarea anterior y tener, cuando menos, otras dos horas de alto rendimiento en labores creativas.

La próxima vez que se sienta como si estuviera “perdiendo el tiempo”, no se juzgue ni se sienta culpable. Pregúntese si este es el síntoma de algo más. Habrá que buscar su fuente. Si es el cansancio, el remedio es el sueño. Si tiene otro origen, como puede ser la ausencia de motivación, dormir no será suficiente. Pero eso sería tema de otro artículo.

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2 comentarios

Archivado bajo Escribir, Escritura, Labor

2 Respuestas a “¿Procrastinación o síntoma de cansancio?

  1. Muy buen artículo. En general se puede aplicar a muchas áreas de la vida: si uno está cansado, no rendirá de la misma forma. Y el cansancio puede ser crónico. A veces no basta con una hora de sueño, sino que ocupamos varios días de esparcimiento (¡vacaciones!). Quedo a la espera de los próximos artículos, y ahora… ¡me voy a seguir el consejo y a descansar se ha dicho!

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