¿Por qué elegir las herramientas antes de comenzar a escribir?

En buena teoría, para escribir no se necesita más que una cosa: palabras.

Este idealismo soñador se sostiene hasta que aparecen los primeros problemas: un documento demasiado largo para ser navegable, un Word que renuncia cada cinco minutos, una bibliografía imposible de mantener actualizada, una colección de fragmentos de escritura todavía sin orden ni coherencia, una pila de cuadernos y notas manuscritas en donde es imposible encontrar un dato crucial, un mar de archivos digitales de referencia escondidos en carpetas del disco duro, miles de archivos perdidos por un virus o un disco duro defectuoso, muy poco tiempo para dedicarlo a pasar notas en limpio, respaldar y organizar la información…

La selección de los programas requiere de cierto tiempo dedicado a la investigación y prueba de cada uno de ellos. También depende del presupuesto, el sistema operativo, el gusto personal y hasta la afinidad con el uso de nuevas tecnologías. Parece tiempo perdido, pero no lo es. Por el contrario, se traducirá en horas ganadas a lo largo del proceso.

Estas son algunas recomendaciones generales para elegir sus herramientas de trabajo.

¿Por dónde comienzo?

El primer paso es el autodiagnóstico: ¿Mi proyecto requiere de mucha investigación? ¿Debo llevar registro preciso y exacto de todas mis fuentes bibliográficas? ¿Me distraigo con facilidad? ¿Pierdo mucho tiempo tratando de regresar al punto del texto en donde estaba el día anterior? ¿Solo escribo en mi casa o estoy fuera de ella la mayor parte del día? ¿Debo apegarme a un plan de escritura? ¿Necesito darle seguimiento a un estricto cronograma de entregas? ¿Debo colaborar con otras personas (coautores, revisores, editores…)? ¿Capturo mucha información de internet? ¿Trabajo y estudio? ¿Uso más de una computadora regularmente? ¿Tengo un dispositivo móvil (teléfono inteligente, tablet)? ¿Quiero respaldar mis avances sin perder tiempo?

Encontrar soluciones

El segundo paso es averiguar cómo se llama el programa que podría solucionar cada una de mis necesidades de escritura, organización o investigación. Utilice su problema como palabras clave en Google, visite foros, revise blogs, lea los comentarios de otros compradores… Sin duda alguien ya pensó en eso antes que usted y le ahorró la tarea de diseñar un programa para resolverlo.

Probar, probar, probar…

La experiencia de primera mano es la mejor consejera. Una vez localizados potenciales programas, descárguelos, instálelos, pruébelos. Si es necesario, revise los manuales y los videos de inducción y eche mano de cualquier recurso adicional que los desarrolladores hayan puesto a su disposición. No importa cuánto lo recomienden otras personas, es usted quien deberá decidir si el programa se adapta a sus necesidades, si la curva de aprendizaje vale la pena, si se convierte en una ayuda o es una distracción.

Reducir costos de compra

Si el programa es de pago, habrá que incluirlo en el presupuesto mensual o anual. Algunas veces será posible encontrar paquetes que disminuyen sustancialmente el costo de las licencias. Así, por ejemplo, si un programa cuesta $100 y se incluye en un paquete cuyo valor es de $50, junto con otras 10 aplicaciones, la ganancia es evidente. Hay sitios web especializados en ofrecer diariamente programas a mitad de precio y dos o tres veces al año venden paquetes. Suscríbase a estos sitios y manténgase alerta.

También conviene revisar las condiciones de la tienda, en caso de que ofrezcan descuentos educativos para estudiantes y docentes. El descuento ronda el 25%. Para poder obtenerlo, por lo general basta con aportar un correo electrónico personal alojado por una institución académica.

Aprenda a usar el programa

Si no lo hizo durante la etapa de prueba, tómese su tiempo para leer los manuales y familiarizarse con las funciones y filosofía del programa. Aprenda atajos (shortcuts), menús y todo cuanto pueda serle útil más adelante.

Personalícelo a su gusto y afínelo para operar a la medida de sus intereses. Luego de usar el programa durante algún tiempo, seguramente podrá personalizarlo aún más. Aquí lo esencial es que el programa se vea y comporte a su medida.

En síntesis

El objetivo final es llegar al punto en el que usted encienda su principal herramienta de trabajo (su computadora o tablet) y la comience a usar sin mayores preocupaciones, sin perder tiempo en abrir y cerrar cosas, sin destinar esfuerzos inútiles a tareas vacías, sin frustraciones ni pérdidas de tiempo o información. Lo ideal es incluso encontrar los programas que le permiten a uno retomar la tarea del día anterior exactamente en donde se quedó.

Una vez listas sus herramientas, se acaban todas las excusas. Solo queda una cosa por hacer: escribir.

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