Archivo diario: 15/08/2011

¿Por qué la escritura de “fines de semana” no sirve?

Es muy fácil caer en la ilusión de que un año es tiempo suficiente para escribir un libro. Y quizás lo sea, si usted es un profesional de la escritura, conoce bien su oficio, sabe cómo estructurar una obra, tiene entrenamiento y dedica ocho horas diarias a escribir. ¿Cumple usted esas condiciones?

Lo más frecuente es lo opuesto: esta es su primera o segunda obra, jamás ha recibido entrenamiento de escritura (créame, las clases de español de la escuela no son suficientes), tiene un trabajo diurno o estudia tiempo completo y piensa escribir durante los fines de semana.

Si esa es su situación, permítame desengañarle de una vez: su libro jamás verá la luz a menos que usted realice cambios radicales en su rutina diaria.

El fin de semana es un tiempo para descansar. Y así debe ser. Pretender escribir un sábado, desde primera hora de la mañana, hasta caer la noche, luego de una semana agotadora es simplemente un bien montado autoengaño.

A la legítima necesidad física de reposo, hay que añadirle las muchas actividades que la sociedad nos impone en el tiempo supuestamente “libre”. ¿Cuántas horas “libres” reales quedan para escribir? ¿Cuatro? ¿Dos? ¿Una?

Ahora responda seriamente: ¿dos horas semanales son suficientes para escribir un libro en un año?

Por si acaso tenía la tentación de creer que bajo esas condiciones un año es suficiente, le diré la verdad: no.

Supongamos que usted está haciendo una obra de 100 páginas (no páginas publicadas sino cuartillas), esto es, unas 350 palabras por página. Y tiene 365 días para presentar la obra terminada y que esté lista para publicarse o defenderse (en el caso de una tesis). Por lo tanto, si escribe una página diaria, al cabo de cien días tendrá un borrador. Esto es unos tres meses y medio.

¿Cuánto tiempo toma escribir 350 palabras? A mí, esta mañana, me ha tomado ya hora y media y no he terminado (me falta revisar, borrar, descartar). Con la ventaja adicional de que este artículo no continúa un tema anterior y, por lo tanto, no tengo que hacer un esfuerzo para recordar “dónde quedé” en mi razonamiento del día previo.

Si bien cada día es distinto y cada escritor tiene su propio talento, hagamos un cálculo con esta proyección: 350 palabras, dos horas, una vez por semana (sábado o domingo), para un libro de 100 páginas. ¿Tiempo estimado para el primer borrador, sin reescritura ni edición? Unos cien fines de semana; es decir, más o menos dos años. Y esto partiendo del hecho de que esas dos horas en efecto logró usarlas para escribir. Es decir, no tuvo pereza, no le dio sueño, no se puso a jugar, no pasó las dos horas completas revisando su Facebook, no experimentó “bloqueo”, no le dedicó más horas de las necesarias a resolver un tema complejo, no tuvo que investigar nada.

Otra dosis de realidad: una obra de 100 páginas es apenas una tesis pequeña o un libro corto. Una tesis doctoral puede llegar a tener entre 200 y 400 páginas; una obra académica didáctica puede tener, como mínimo, unas 250 páginas publicadas y no faltan las obras de 800 a 1000 páginas.

En otras palabras, si usted en verdad quiere ver su obra terminada algún día, deberá cambiar la estrategia y dejar el fin de semana para lo que mejor sirve: descansar. ¿Y cuándo escribe entonces? Eso es tema para otro artículo.

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Scrivener Windows: beta 029

Según nuestra costumbre en este blog, anunciamos la existencia de una nueva versión beta de Scrivener para Windows. La versión anterior fue la 026. Dicen los desarrolladores que hubo unas cuantas versiones silenciosas, únicamente distribuidas entre el grupo interno de colaboradores.

La versión 029 corrige gran cantidad de errores y se va acercando, se espera, a la golden master o versión lista para su distribución comercial. La versión para Linux estará lista en los próximos días.

Se puede descargar en la siguiente dirección: http://www.literatureandlatte.com/scrivenerforwindows/

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