Archivo mensual: julio 2011

Las ventajas de la escritura por objetivos

El trabajo por objetivos es una de las mejores estrategias para lograr que cualquier meta, no solo la escritura, se cumpla. Pero las metas o los objetivos muy grandes pueden llegar a ser abrumadores y la sensación de éxito tardará mucho en llegar. Se puede tener el objetivo de escribir una novela de fantasía o una obra académica de divulgación; la meta es hacerlo en un año. Pero ¿cómo lidio con este gran objetivo en el día a día de la escritura?

Supongamos que he logrado apartar para la escritura dos horas diarias de un complejo y atareado horario laboral. Cuando me siento a escribir, no basta con decir: “hoy (y ayer, y mañana, y la próxima semana) voy a escribir una novela”.

Necesito fijarme tareas mucho más pequeñas, fáciles de completar durante ese periodo de dos horas: escribir solamente una escena, un fragmento de un capítulo, un apartado. En un blog, dos horas dan para un artículo o para iniciar un artículo (cuando este requiere investigación o verificación de datos).

Este objetivo, mucho más manejable, todavía puede dividirse en fragmentos menores, de manera que en ese periodo de dos horas podamos manejar tres, cuatro o cuantos objetivos específicos necesitemos.

Doy un ejemplo real, tomando como referencia mi rutina para mis publicaciones en Nisaba.

Objetivo general:
Publicar un artículo en el blog Nisaba. Este objetivo es muy general y vago, pero es la motivación básica, el motor diario para salir de la cama y escribir, aun cuando uno todavía no sepa bien sobre qué.

Objetivos específicos, porciones de tiempo y tareas específicas:

  1. Elegir un tema: 15-30 minutos. Tareas: revisar mis listas de artículos pendientes, buscar en el repositorio de artículos inconclusos, recuperar ideas de artículos.
  2. Escribir el artículo sobre el tema elegido: 30-60 minutos (para empezar). Tareas: iniciar la redacción, investigar sobre el tema, corroborar afirmaciones, confrontar textos, escribir y reescribir propiamente…
  3. Publicar el artículo: 15-30 minutos. Tareas: revisar, editar, insertar hipervínculos, publicar, corregir, detectar erratas, editar el formato, insertar imágenes, asignar palabras clave, comprobar que se visualiza bien en el blog…

Para acompañar este proceso y tener avisos continuos sobre el tiempo disponible, empleo el Vitamin-R, ya comentado en otro artículo de este blog. También sirve cualquier cronómetro basado en la técnica Pomodoro (de la que hablaremos en otra oportunidad) o un simple reloj de cocina, para quienes todavía prefieran escribir a mano. Si el tiempo se acaba y el objetivo no ha sido cumplido, se puede extender cuantas veces sea necesario.

Al cabo de dos horas, a veces más, a veces menos, tengo un artículo nuevo en Nisaba, experimento una embriagadora sensación de triunfo y puedo garantizar que mi tiempo ha sido bien aprovechado. Mi motivación está en su pico más elevado y me sostiene durante unas cuantas horas, hasta llegar a la próxima sesión de escritura.

Si no lo ha hecho nunca, haga la prueba. No espere a que llegue la inspiración: oblíguela a aparecerse y coseche éxitos diarios. Así mantendrá alta su motivación y sobrevivirá durante esas semanas, meses o años que tiene por delante en su proyecto.

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Vitamin-R: escribir por objetivos

Fijar objetivos concretos, claros, puntuales y precisos es una de las maneras para sacar el máximo provecho de los escasos y preciosos momentos diarios que dedicamos a escribir. Vitamin-R es un programa diseñado para lograr precisamente esto: fijarse un objetivo pequeño y cumplirlo. Es muy útil para lograr el éxito inmediato en proyectos cortos y puntuales, como un artículo, y para sostener la energía y la disciplina de los proyectos de largo plazo, como un libro completo.

“Time slices”: dividir el tiempo por objetivos

La principal herramienta del programa es la creación de porciones de tiempo (time slices) en la cual se cumpla un objetivo sencillo y puntual.

Está basado en la técnica Pomodoro, desarrollada por Francesco Cirillo en la década de los ochenta. Cirillo empleaba un reloj de cocina y una hoja de papel en donde anotaba el objetivo por cumplir. El sonido del reloj y el timbre automático al final contribuyen a crear reflejos condicionados, de manera que con solo crear el “ambiente” adecuado, nuestro cuerpo sabe qué nos disponemos a hacer a toda costa.

Con Vitamin-R se crean porciones de tiempo de 60 minutos o menos. Al finalizar el periodo de tiempo, se emite un aviso y se abre una ventana para registrar si el objetivo se cumplió o es necesario extender el periodo de tiempo actual. La porción de tiempo se puede extender cuantas veces sea necesario.

Monitoreo y autoevaluación

Otra de las funciones de Vitamina-R es guardar registro del grado de concentración o distracción experimentado. Este pequeño acto de honestidad aumenta el nivel de consciencia sobre el aprovechamiento del tiempo para ajustarse durante el progreso de la tarea.

Digamos que me fijé una porción de 30 minutos y todavía tengo una hora disponible. Al cabo de los 30 minutos el programa me pregunta si terminé con éxito. Primero me doy cuenta de cuánto tiempo se me ha fugado de las manos. Segundo, si respondo que la tarea está inconclusa y experimenté distracción, inmediatamente puedo rectificar y aprovechar la hora que falta. O bien, admitir mi estado de agotamiento y tomar un descanso, ya sea programado o abierto.

Avisos periódicos hablados o escritos

Una de las ventajas del Vitamin-R es su gran variedad de opciones de personalización. Se le puede indicar que lea un mensaje de voz cada cierto tiempo, para decir cuántos minutos quedan. Estos mensajes contribuyen a mantenerse alerta y ejercen cierta presión para seguir escribiendo.

Para quienes los mensajes hablados puedan resultar incómodos o distractores, también existe la posibilidad de usar notificaciones Growl, con una pequeña ventana gris en una esquina de la pantalla.

Tic-tac o ruido (“white noise”)

El programa incluye la posibilidad de personalizar un sonido continuo, como el tic-tac de un reloj o la generación de ruido (white noise), ese sonido neutral, sin palabras ni música, que se escucha cuando no hay señal alguna en la radio. Así se puede tener un mecanismo de presión o contribuir a bloquear las distracciones externas.

Registro, pendientes y sincronización

La última función destacada es el registro de todo cuanto se ha realizado. Guarda el tiempo total dedicado a cada objetivo, el grado de motivación y tiene una ventana para escribir cualquier pendiente que se desee retomar en una próxima sesión de trabajo, cuando los objetivos han quedado inconcluso. Si bien he utilizado poco esta función, resulta de utilidad para retomar la labor exactamente adonde la habíamos dejado y, con esto, facilitar la tarea de comenzar a trabajar al día siguiente.

Otra ventaja es que, a través de Dropbox, puede sincronizar varias computadoras Mac.

En síntesis

Vitamin-R es un programa simple que se convierte, poco a poco, en una herramienta indispensable para mantener la motivación y alcanzar la sensación de éxito diariamente, en cada sesión de escritura.

Es un programa de pago y se puede adquirir en el sitio web de los desarrolladores o en la AppStore.

Hasta el momento, no he logrado encontrar ningún programa idéntico para Windows, pero si usted tiene interés, puede buscar en la Red software basado en la técnica Pomodoro. Al menos encontrará cronómetros y, alguno de ellos, quizás comparta algunas de las funciones con Vitamina-R.

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Concentrate: poner en marcha el entorno de escritura

Concentrate es un programa diseñado para facilitar el inicio de las tareas y sostener la atención. El programa se configura de acuerdo con las actividades y distracciones de la persona, de modo que abra automáticamente algunas aplicaciones, realice un conjunto de acciones y bloquee todo lo demás. Por un lado, el programa facilita el inicio de las labores diarias, con sus acciones automatizadas concentradas en un clic. Por otro, lo obliga a uno a mantenerse en una misma actividad sin perderse en el Facebook, el correo electrónico, los juegos o cualquier otra acción que nuestra computadora nos permita hacer en lugar de escribir.

Antes de empezar: qué quiero, qué necesito y qué me distrae

Conviene iniciar con un diagnóstico: ¿qué voy a hacer hoy?, ¿cuáles programas utilizo para esta labor?, ¿cuáles son mis tareas típicas para cada una de mis formas de escritura?, ¿hoy quiero escribir o investigar?, ¿cuáles son mis distracciones más usuales?, ¿qué otros estímulos me ayudan a mantenerme en actividad?, ¿de cuánto tiempo dispongo?

Hay quienes tienen un único proyecto o acción de escritura, siempre usan los mismos programas y padecen siempre del mismo vicio. Otras personas, como yo, con varios proyectos entre manos, podemos diseñar varios entornos de escritura.

Cómo diseñar un entorno de escritura en Concentrate

Por entorno de escritura me refiero al conjunto de aplicaciones, acciones y estímulos que se requiere para cada forma de escritura, proyecto o etapa del proceso creativo.

Por citar ejemplos, cuando escribo para este blog, empleo los siguientes programas: uno para escribir, un navegador web, un diccionario y un programa para fijar objetivos puntuales y alertar cuánto tiempo tengo disponible. Puesto que necesito acceso a internet, no puedo bloquear el navegador; pero sí me resulta útil bloquear el correo electrónico y las redes sociales, para no gastar mi valioso y muy limitado tiempo en actividades no vinculadas a la escritura.

En cambio, cuando me enfoco en un proyecto narrativo, no quiero tener del todo acceso a internet y me valgo de recordatorios continuos para no dimitir; por ejemplo, frases como “sigue escribiendo” o “no te rindas”.

Una vez que se ha decidido cuál conjunto de acciones puede formar un entorno de escritura, se procede a configurar el Concentrate. El programa permite lo siguiente:

  • Determinar la duración de la sesión de trabajo.
  • Iniciar automáticamente un programa o grupo de programas (incluso se puede determinar en qué “espacio” del escritorio aparecerá, con la función spaces del OS X).
  • Renunciar a todas las demás aplicaciones que estén abiertas.
  • Renunciar a alguna aplicación en especial, en caso de que esté abierta antes de comenzar a escribir.
  • Abrir un documento, con lo que uno puede diseñar entornos de escritura para trabajar en proyectos específicos.
  • Iniciar automáticamente una página web.
  • Bloquear el acceso a internet, ya sea de forma íntegra o únicamente algunos dominios elegidos por el usuario.
  • Cambiar el estatus en los programas de chat a “no disponible” o “ausente”.
  • Cambiar el fondo del escritorio, por ejemplo para poner alguna frase motivadora.
  • Correr un script.
  • Activar algún sonido, como un reloj o una campana.
  • Decir un mensaje en voz alta, cada cierta cantidad de tiempo o justo antes de que se acabe la sesión de trabajo.
  • Activar notificaciones de Growl.

Uno puede programar tantos entornos como necesite. Cuanto más claros y específicos mejor, pero cada quien deberá elegir los suyos. Puede que uno solo baste y no sea necesario programar nada más.

Cuáles son los beneficios para la escritura

La mente se engancha con mucha facilidad en cualquier actividad, con tal de distraerse del propósito de escribir.

Si ya usted ha alcanzado ese punto de madurez para aceptar sus distracciones, comprender el lugar que ocupan en su vida e identificarlas en el momento en que aparecen, el Concentrate es una pequeña ayuda, como una muleta, para a evitarlas.

Así, en lugar de quejarse indefinidamente por “la falta de disciplina” o “el síndrome atencional”, se aprende a ponerle una dirección a los impulsos y refrenarlos por un rato, por lo menos, el rato diario que le dedicamos a nuestra actividad creativa.

Y así, cuando usted decida conscientemente que ya es momento de esparcirse con un muy merecido descanso, puede dedicarse a jugar todo lo que quiera, visitar las páginas de sus amigos y olvidarse de escribir por un rato.

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Herramientas informáticas: concentración y objetivos claros

Una de las luchas constantes de quienes nos dedicamos a la escritura es vencer las refinadas estrategias del inconsciente para evadir nuestras labores diarias. Le ponemos muchos nombres a ese continuo debate entre el escribir y el no escribir: procrastinación, ausencia de inspiración, cansancio, desgano, falta de concentración…

El tema es viejo y universal. Por eso abundan frases como “mejor que las musas me encuentren trabajando” o “la buena escritura es uno por ciento inspiración y noventa y nueve por ciento transpiración”.

Así, una de las mejores maneras de vencer al inconsciente en su sabotaje cotidiano es reconocer sus estrategias y diseñar métodos de compensación para impedirle poner en marcha sus mecanismos de distracción.

Un excelente apoyo en este esfuerzo, a veces monumental, son las herramientas informáticas diseñadas para mantener el enfoque en tareas concretas y terminarlas con éxito.

Tras probar varias alternativas, mis dos favoritas hasta el momento son Concentrate y Vitamin-R, ambos programas exclusivos de Macintosh. No he encontrado en Windows o Linux aplicaciones semejantes; aunque sin duda deberían existir. (En una búsqueda rápida, encontré un programa gratuito de Windows llamado Stayfocused, pero no logré hacerlo funcionar).

El uso combinado de estos dos programas es un instrumento invaluable para mejorar el desempeño y sacar mayor provecho del tiempo laborado.

Para no alargar este artículo innecesariamente, durante los próximos días comentaremos cada uno de estos programas en una entrada independiente.

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Scrivener para Windows: beta 026

Para los usuarios de Scrivener en Windows y Linux, desde el 7 de julio está disponible la versión beta 026. Se puede descargar aquí: http://www.literatureandlatte.com/scrivenerforwindows/

Todavía queda una lista de errores conocidos dentro del programa. Entre ellos, un problema de visualización de los archivos PDF. Por ahora, existen dos alternativas: abrir el documento en un editor externo o descargar un archivo dll que se copia en la carpeta de instalación del programa. Esto arregla el problema. El archivo dll se puede descargar aquí: http://www.literatureandlatte.com/scrivenerforwindows/QuickPDFDLL0725.dll

El plan original de los desarrolladores de Scrivener era poner la versión comercial a disposición del público desde el pasado mes de febrero. No obstante, la versión comercial se ha retrasado debido al proceso de refinamiento del código y eliminación de errores. Desde su versión beta inicial hasta ahora, el programa ha sido mejorado sustancialmente. Esperamos pronto ver una versión definitiva para que el equipo de Scrivener pueda concentrarse en una versión para iPad.

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Escribir en el iPad

Cuando saco mi iPad 2 en cualquier café, restaurante o rincón público, a menudo me preguntan lo mismo: “¿sirve para algo?, ¿se pueden usar para trabajar?”. Y mi respuesta no se hace esperar: “para lo que yo hago, sí”.

Para probar mi argumento, es mejor verlo en cifras. En tres meses de tener el iPad, he escrito unas treinta mil palabras para un proyecto en el que me había tomado catorce meses llegar a las primeras cincuenta mil. Ahora tiene más de ochenta mil palabras, todavía en pleno proceso creativo. Y el proyecto completo anda conmigo, en el iPad, listo para ser leído y editado en cualquier momento.

¿Qué hace tan atractivo y eficiente al iPad como herramienta de escritura?

Hay dos puntos clave: la portabilidad y el minimalismo.

El iPad, la “computadora” más liviana y portátil que he tenido (pesa menos que algunos de mis libros), me ha dado la libertad de escribir a cualquier hora, donde caiga la inspiración: durante el almuerzo, en cafés, en ratos de ocio…, en un aparato pequeño, íntimo, con un tamaño perfecto para trabajar, pero no demasiado grande para distraer.

Y ahí entra su segunda característica: un sistema operativo simplificado y táctil.

Cuando se activa un programa, en el campo de visión solamente se muestra ese programa. Esto tiene un efecto colateral: se eliminan todas las distracciones. Con todos los esfuerzos que algunas personas como yo hacemos para lograr precisamente eso en nuestras computadoras, el iPad es casi un paraíso.

Lo esencial, antes de usar el iPad para escribir, es elegir las aplicaciones perfectas para uno; diseñar un flujo de trabajo que se integre adecuadamente con el otro flujo de trabajo, el de la computadora, el profesional, al que deberemos regresar cuando hayamos finalizado el proceso creativo y sea necesario darle salida al producto escrito.

Una vez elegidas nuestras apps, el resto es cuestión de creatividad, ingenio y uso. Por eso, cuando me preguntan si el iPad sirve para algo, solo puedo decir, categóricamente: ¡sí!

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Las cosas de Jota: el archivo de Joaquín García Monge

Antes de la televisión, antes de Internet, antes del iPad, antes de todo lo que ahora vemos como las modernas revoluciones de la información y la cultura, los costarricenses tuvimos a Joaquín García Monge (1881-1958).

Breve reseña: ¿quién era don Joaquín?

En el medio cultural local, entre quienes conocemos un poquito de historia, la evocación de este nombre no necesita mayor explicación. Era lo que podría denominarse un auténtico hombre renacentista, pero en pleno siglo XX. Educador, escritor, editor y político militante, llegó a ser un punto de referencia para la cultura y los círculos intelectuales costarricenses.

Lo que incluso pocos costarricenses saben es que don Joaquín y su revista Repertorio Americano también eran punto de referencia para la vida cultural e intelectual de la época, no solo en América Latina sino también en Europa.

El Repertorio Americano (1919-1958) era una revista cultural en donde convergía el pensamiento intelectual de su tiempo. Se publicaban artículos sobre educación y filosofía, poemas, dibujos, grabados, cuentos, extractos de obras literarias mayores, artículos de opinión… El aporte de esta publicación es tan variado, que todavía hoy es un deleite transitar por sus páginas e ir descubriendo, en cada esquina, una joya del pensamiento, el arte o la literatura de su época.

Estar en las páginas del Repertorio era un privilegio y un honor. De todas partes le llegaban a don Joaquín materiales con la esperanza de que este editor con olfato les dedicase su atención. Tenía suscriptores en Nueva York, Inglaterra, España, Cuba… No sé con exactitud en cuántos lugares más. Lo que sí se sabe es el renombre de esta revista-periódico cultural de su tiempo.

Las cosas de Jota: un baúl de tesoros

Por esa razón (y tal vez por haber pasado muchas de mis horas frente a las páginas del Repertorio que todavía se conserva en nuestras bibliotecas), para mí fue un placer encontrarme por casualidad con Las cosas de Jota, un blog a primeras vistas inocente, lo que se podría creer un blog como cualquier otro. Pero no lo es.

Las cosas de Jota es una ventana al valiosísimo archivo de Joaquín García Monge, ahora en manos de su familia. El blog mismo es una creación de Eugenio García, nieto de don Joaquín, quien se ha dado a la tarea de ir recuperando joyas documentales del archivo de su abuelo.

En este blog hay que bucear con tiempo y paciencia para ir entresacando fotografías, cartas, anécdotas de un archivo que, hasta ahora, era desconocido para el público: dedicatorias de Yehudi Menuhin, Froylán Turcios y Yolanda Oreamuno; cartas de Carmen Lyra y Manuel González Zeledón (Magón); ilustraciones de Juan Manuel Sánchez y grabados de Amighetti; visitantes de renombre como Pablo Neruda…

Don Joaquín fue un editor precursor y visionario cuyo aporte ya quisiéramos muchos siquiera igualar. Por eso hoy, en Nisaba, le invitamos a visitar Las cosas de Jota y deleitarse entre fotos antiguas y cartas manuscritas de un tiempo en que la edición se hacía sin internet ni computadoras, pero con olfato, buen gusto y compromiso social.

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