Archivo mensual: mayo 2011

iPad para escritores e investigadores

Si uno ha gastado una gran cantidad de horas en poner su Mac a punto para investigar y escribir, lo primero que querrá hacer al comprar su iPad es buscar las aplicaciones “gemelas” que le permitan llevarse en la mochila todo lo que tiene almacenado en su computadora.

En este artículo mencionaré algunas de las aplicaciones para escritores de las que ya hemos hablado antes y que tienen versiones para iPad.

DevonThink To Go: permite ver y modificar las bases de datos de DevonThink para Mac. Se pueden crear documentos nuevos, pero no captura páginas web como su gemelo de Mac. Una función muy atractiva es la toma de notas con la cámara del iPad, directamente en la base de datos.

Sente: la versión gratuita permite ver toda la biblioteca y sus documentos adjuntos. La versión de pago permite anotar los PDF de la base de datos.

Pages: abre y edita cualquier documento creado en Pages, Word o en formato texto. Puede crear textos nuevos. No puede emplear las funciones de seguimiento de cambios y comentarios; pero aplica negritas, cursivas, subrayados, diversas tipografías y estilos de párrafo. Quizás el mejor editor de texto en iPad. Es compatible con el Pages de Mac y exporta –por medio de correo electrónico– a Word.

MacJournal: abre y sincroniza todos los diarios que uno tenga en el programa. Se puede editar cualquier documento y crear entradas nuevas. No tiene herramientas de formato (negritas, cursivas, etc.).

Circus Ponies Notebook: abre todos los documentos creados en Mac, con el mismo formato que su programa gemelo. Tiene herramientas de formato y muchas de las herramientas favoritas de su versión de Mac: casilla de verificación, prioridad para las acciones, notas adhesivas, dibujo de formas y figuras, inclusión de fotografías. Una de las características que más me gusta es la toma de notas de voz: el programa automáticamente crea una marca en la grabación con cada ítem nuevo; de esta manera, las notas que se van tomando van coincidiendo con la grabación de voz. [A la fecha, el programa todavía tiene algunos errores para quienes utilizamos teclado externo en español; los desarrolladores están haciendo lo posible por corregirlos].

MacFamily Tree: la aplicación de iPad permite ver y modificar los árboles genealógicos realizados en la Mac.

Evernote: la versión de iPad permite acceder todas las notas creadas en el Evernote de Mac o Windows. Puede añadir notas nuevas, pero sin formato (negritas, cursivas, etc.).

Dropbox: con esta aplicación es posible acceder a todos los contenidos guardados en la carpeta de Dropbox. Solamente se descargarán al iPad los archivos marcados como favoritos. Una función muy útil es que cualquier archivo del Dropbox puede abrirse con otros programas, como iBooks y Good Reader.

Y para usuarios de Windows…

OneNote: la versión de OneNote para iPhone corre también en el iPad. Es muy útil para quienes deben emplear el OneNote de Windows. La aplicación es muy limitada: no reconoce tablas ni hace grabaciones de voz. Sin embargo, se pueden modificar notas hechas en la aplicación de escritorio y sincronizadas a través de Windows Live. Se requiere Office 2010.

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iPad 2: primeras impresiones

Desde el inicio de este blog, hemos dedicado artículos diversos a programas y tecnologías que facilitan las labores de escritura e investigación. Por fin puedo dar cuenta, de mi experiencia personal, ya no sobre lo que podría ser sino sobre lo que ya, en este momento, puede hacerse con esta nueva tecnología táctil y móvil.

Este artículo toma en cuenta el iPad 2, pero muchas de sus observaciones son válidas también para el iPad 1.

Movilidad: para llevar a todas partes
La primera impresión que deja el iPad 2 es el peso. Es un producto mucho más liviano que la computadora más liviana, pequeño, discreto. Para quienes viajamos constantemente o vivimos en sociedades con altos niveles de delincuencia, estos son factores imprescindibles. Al lado de una tablet, las computadoras portátiles ya no parecen tan portátiles como antes. Se ven grandes, monstruosas, pesadas, con un alto consumo eléctrico. Un iPad es liviano, delgado, cómodo, tiene diez horas de batería y con el cable conectado directamente a la pared se carga muy rápido. Con el modelo 3G no hay limitaciones de internet y con el wi-fi se tiene acceso a cualquier lugar con una red abierta. ¿Qué más se puede pedir?

Tecnología táctil
La pantalla táctil del iPad cambia por completo la relación que uno, como usuario, tiene con los programas. Modifica la memoria cinestésica almacenada en las células de la mano: ya no son los movimientos del mouse los que imperan; ya no se “pulsa” o “se hace clic”. Ahora se “toca” o “se hace tap”. Anotar y subrayar un documento es casi igual a hacerlo en papel: directamente sobre la palabra o el párrafo. Se dibuja con el dedo, se hacen diagramas moviendo directamente las formas, se juega manipulando directamente a los personajes, las bolas o los objetos.

¿Qué se puede hacer con el iPad?
La clave, al igual que con cualquier computadora, está en las aplicaciones. El sistema operativo iOS tiene algunas limitaciones esenciales, como el hecho de no poder manejar el formato RTF. Por lo tanto, hasta las aplicaciones de texto más sofisticadas deben renunciar a algunas herramientas, como el uso de comentarios y el seguimiento de cambios.

No obstante, tomando en cuenta lo que se puede y no se puede dentro de cada aplicación, el iPad funciona perfectamente para un gran número de tareas sencillas, simplificadas, en “modo zen”, por así decirlo. En algunos casos, de hecho, las aplicaciones de iPad son más eficientes y funcionales:

  • Revisión de correo electrónico
  • Navegación web
  • Manejo completo de la agenda y los contactos
  • Escritura y edición de texto (con algunas limitaciones)
  • Lectura y anotaciones
  • Escuchar música
  • Correr videos (excepto en formato FLV)
  • Acceder podcast (audio y video)
  • Hacer diagramas, dibujos, pinturas y retoque de imagen con los dedos
  • Tener acceso a documentos y bases de datos (depende de las aplicaciones)
  • Jugar (jugar, jugar y seguir jugando como no se puede hacer con ninguna computadora debido a la tecnología táctil y el giroscopio)

La lista de tareas que se puede realizar puede crecer infinitamente, pero esto depende de lo que cada aplicación permita hacer. Hay aplicaciones para estudiantes, arquitectos, investigadores, escritores, médicos, científicos, dueños de vehículos… La AppStore es un laberinto con respuesta casi a cualquier gusto, tanto gratuitas como de pago. Es cuestión de explorar.

¿Cuánto cuesta ponerlo a funcionar?
Uno de los inconvenientes es que, a diferencia de una computadora, el iPad sí necesita de ciertos accesorios para llevarlo a su máxima funcionalidad. En la primera semana de usarlo comprendí que es casi inservible sin un teclado. Pero una vez que lo tiene, no hay manera de que una notebook sea más atractiva o más eficiente como tecnología móvil que un iPad con un teclado inalámbrico (bluetooth).

Por otro lado, es necesario instalar programas a la medida del usuario. Una ventaja es que hay un número grandísimo de aplicaciones con precios inferiores a $10. Como una manera de ofrecer una especie de “demo”, muchas compañías disponen de dos versiones del mismo programa: uno gratuito y uno “pro” o “completo”, en donde se activan funciones adicionales. De esta manera, el usuario decidirá cuánto quiere realmente pagar según lo que desee o necesite hacer con el iPad.

Por lo tanto, además del costo del aparato hay que presupuestar dinero para un teclado externo, aplicaciones y otras monadas que uno va a querer usar (estuches, pantallas antirreflejo, lápices táctiles, pieles protectoras, etc.).

Curva de aprendizaje
Una de las ventajas del iPad es que hasta los niños aprenden a usarlo en cinco minutos; al menos sus funciones básicas. Desde luego, llevarlo hasta su máxima capacidad de expresión ya requiere de más tiempo, pero sigue siendo menos misterioso y críptico que aprender a programar una computadora.

En síntesis
El iPad todavía es una herramienta limitada en muchos aspectos, pero sin duda llegó para revolucionar lo que entendíamos por computación. Habíamos supuesto, hasta ahora, un mundo rodeado por computadoras. Con las tablet vemos que cambia la ecuación. Con un producto como estos es fácil entender por qué Steve Jobs no se estaba preocupando por ofrecer una competencia directa a las computadoras portátiles de menos de 10 pulgadas.

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El manual para nuevos medios de la Fundéu

La Fundación para el Español Urgente (Fundéu) está preparando un manual para lidiar con los retos de comunicación impuestos por las nuevas tecnologías. Continuamente aparecen palabras nuevas, de muy diversa procedencia, que llegan al español para quedarse y nos obligan a pensar cómo escribirlas.

Este nuevo manual de la Fundéu ayudará a dar respuesta a estas inquietudes ante las cuales no podemos esperar la lenta respuesta de las academias y los diccionarios.

El manual estará listo a finales de junio o inicios de julio, pero ya se pueden ir consultando artículos en el “borrador” en línea: Estilo. Manual de estilo para los nuevos medios.

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¿El wiki o la wiki?

En un libro que revisé hace poco tiempo, en un muy bien fundamentado párrafo, el autor recomendaba –como experto en la materia– decir “el wiki”. Pensé que mis problemas de corrección estaban resueltos, hasta que en las siguientes páginas, conforme avanzaba en su exposición, ese mismo autor escribía, reiteradamente, “la wiki”.

¿Qué había sucedido? Me enfrentaba a un fenómeno aislado de Jekyll y Hyde (un autor que ante sus pares académicos escribe “el wiki” y en privado habla de “la wiki”) o tenía un problema de corrección grave, generalizado y con una duda compartida por más personas. Dada la cantidad de veces que recibo la misma pregunta, más bien se trata del segundo caso.

¿Qué se designa con la palabra wiki?

En el recientemente publicado blog Manual de estilo para nuevos medios de la Fundéu, Tíscar Lara propone una definición de wiki: “En términos tecnológicos, es un software para la creación de contenido de forma colaborativa, un sistema de creación, intercambio y revisión de información en la web, de forma fácil y automática” (2011).

Según esta definición, no habría razón alguna para dudar: los wikis son programas y los programas son de género gramatical masculino.

No obstante, si analizamos la manera en que se utiliza la palabra, encontramos que los usuarios la aplican a otros productos tecnológicos:

  • Sitio wiki, en el sentido de conjunto de páginas wiki sobre un mismo tema y administradas por la misma comunidad (masculino).
  • Página wiki dentro de un sitio wiki (femenino).
  • Herramienta wiki dentro de un entorno colaborativo, como una plataforma de enseñanza en línea (femenino).
  • Enciclopedias wiki, como Wikipedia (femenino).

La divagación del hablante cuando trata de decidir si escribe la wiki o el wiki proviene del concepto que en ese momento tiene en su mente. Si está pensando en una enciclopedia wiki o en una página wiki, tenderá a escribir siempre la o una wiki en lugar de el o un wiki.

¿Qué hacer?
Lo más sencillo y coherente con la lógica de nuestra lengua sería permitir ambos géneros, sin censura, lo cual no produce consecuencias en el lenguaje cotidiano. El problema surge cuando tenemos un libro completo, ojalá de más de 400 páginas, en donde la palabra wiki va y viene, algunas veces en masculino y otras en femenino sin previo aviso para los lectores. En estos casos, autores, editores y lectores entramos todos en confusión y, luego de muchas horas de lectura, cuando ya nuestros ojos hacen bizco en sus órbitas, con una jaqueca terrible, gritamos: “¿es el o es la? ¡Decídanse por favor!”.

Mi recomendación editorial (porque es arbitraria y su única finalidad es la unificación) es manejar la palabra con mucha prudencia, de manera que o bien se unifique su uso o se emplee de tal manera que no haya lugar a confusión. Estas son algunas soluciones:

  • Cuando se emplee en el sentido de software o sitio, es mejor emplear el masculino, que poco a poco se va imponiendo.
  • Usar la palabra wiki como adjetivo y nunca eliminar el sustantivo que lo acompaña (o cuando menos dejarlo la primera vez que se menciona en un párrafo o sección). Ejemplos: “Ingrese en el sitio wiki”, “Edite la página wiki de su grupo de trabajo”.
  • Situar la palabra wiki dentro de la oración de tal manera que no requiera el uso de un artículo. Ejemplo: “El uso de wikis en la educación”.

Y siempre, sea cual sea la decisión, es necesario aplicarla coherente y sistemáticamente en toda la obra. Esa es la esencia de la labor editorial.

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