Lenguaje inclusivo

Durante mucho tiempo me he rehusado a escribir sobre lenguaje inclusivo en Nisaba, fuera de algunas ideas todavía incipientes y el estupendo corto de humor de La Media Docena. Mi evasión no es injustificada: el tema es polémico. He presenciado discusiones sobre lenguaje inclusivo que se parecen mucho a las apasionadas guerras por motivo de fútbol, religión o política.

En otras palabras, el tema de género, sexo y lengua toca fibras emocionales profundas y constitutivas; cuestiona nuestro marco de referencia e incluso los cimientos de lo que durante muchos años hemos reconocido como nuestra identidad. Nos obliga a repensar quiénes somos para ser capaces de repensar el mundo y, desde el nuevo marco de referencia, enunciarlo de un modo distinto.

La escritura es, toda ella, una forma de enunciación. Es imposible separarla de las estructuras mentales, psicológicas, sociales y culturales en donde esa enunciación se arraiga. Nuestra labor editorial, de corrección y de escritura es, precisamente, enunciar continuamente el mundo. Y nuestro reto con el lenguaje inclusivo es hacerlo de manera tal que usted, ya sea hombre o mujer, pueda encontrar su propio reflejo en el texto que está leyendo, sentir el llamado de las palabras y responder a ellas sin importar si se siente femenina o masculino.

Recientemente tuve la oportunidad de participar en un taller dirigido por el dominicano Ángel Pichardo Almonte –médico, sociólogo, maestro, animador cultural y poeta– sobre transversalización de género. Ángel tiene la rara habilidad de obligar a su audiencia a romper sus esquemas anquilosados y la noción de masculino/femenino.

Así, tras resquebrajar mis concepciones previas sobre el tema de género, he pasado ya algún tiempo reconstruyendo mi visión de mundo sobre la relación entre género, lenguaje y escritura. Los próximos artículos de Nisaba son el resultado de ese proceso de ruptura y reestructuración que, por fin, puedo compartir en este espacio público de reflexión sobre la comunicación, la lengua y la escritura.

Le invito a leer y formarse su propio criterio sobre el concepto de género y la manera de incorporar esta visión de mundo en su escritura, cualquiera que esta sea: literaria, académica, divulgativa o despiadadamente personal.

Tras bambalinas

Y para hacer un aporte práctico sobre “trucos” de escritura para lograr un lenguaje inclusivo, he aquí algunas correcciones que tuvo este artículo para pasar de una expresión masculinizante a una expresión neutra o abiertamente inclusiva.

Texto original:

Nuestra labor como editores, correctores y escritores es…

Corrección:

Nuestra labor editorial, de corrección y de escritura es…

Texto original:

Y nuestro reto con el lenguaje inclusivo es hacerlo de manera tal que los lectores…

Corrección:

Y nuestro reto con el lenguaje inclusivo es hacerlo de manera tal que usted, ya sea hombre o mujer…

Texto original:

Ángel tiene la rara habilidad de obligar a sus interlocutores…

Corrección:

Ángel tiene la rara habilidad de obligar a su audiencia…

4 comentarios

Archivado bajo Lenguaje inclusivo

4 Respuestas a “Lenguaje inclusivo

  1. Gervasio Espinosa

    Muy interesante la exposición de Jacqueline. En mi trabajo como cuidador de textos, especialmente ediciones académicas, pongo ese mismo empeño y procuro que se respete el “orden alfabético” con los nombres comunes y propios: si ha de escribirse sobre estudiantes iniciales según sexo propongo que se los nombre como alumnas y alumnos, y si se trata de una nómina de ellos sin duda que Andrés será nombrado antes que Valeria, pero Ana aún antes que Andrés. También observo algo peculiar, son las autoras mujeres quizá más que los autores varones quienes ejercen cierta suerte de “machismo” en la escritura. Deseo, por último, afirmar que pienso que con género y sexo hay mucho “aquelarre”: las mujeres y varones podemos tener distintas actitudes y prácticas sexuales, pero ello no varía el sexo. La definición de género, para el caso, indica caracteres comunes de seres que pueden o no ser reconocidos por ello, pero no necesariamente su condición de mujeres o varones. Cordialmente…

  2. Alicia

    Me parece un tema muy interesante e importante. Aunque uno trata de usar el lenguaje más inclusivo posible, se torna en ocasiones pesado estar buscando palabras que funcionen para ambos géneros, y llega a dificultar la redacción, haciéndola más lenta y reduciendo el vocabulario disponible. ¡Tengo mucho interés en leer sobre el tema!¡Gracias!

  3. Sergio Cossa

    Solo a fin de aprender un poco más, como escritor novel que soy… ¿es correcta esta expresión de Gervasio?
    «..son las autoras mujeres quizá más que los autores varones quienes…»
    ¿o es una redundancia?
    Gracias por sus respuestas.

  4. Mercedes

    Qué bueno tu incursión en este tema. Estaré al tanto para que lo retomemos con los compañeros. 🙂

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