Lineamientos para la corrección de estilo

La corrección de estilo es una labor técnica de paciencia, precisión y fundamentación continua de la toma de decisiones. No es una ciencia, sino un arte científicamente fundamentado: dentro de un marco normativo y unas ciertas reglas de expresión, hay muchas soluciones posibles –todas gramaticalmente correctas– cuyas variantes estarán determinadas por las circunstancias, las posibilidades y hasta la creatividad de las personas involucradas durante el proceso. Quien se atreve a convertirse en corrector deberá aprender su oficio, demarcar su campo de acción y comunicar sus reglas de trabajo para mantener una sana relación con las personas a quienes les brinda sus servicios profesionales.

Una de las carencias del medio de los correctores de estilo, al menos en mi país, es la falta de unidad con respecto a lo que la corrección abarca, cuáles son sus límites y hasta dónde puede llegar el corrector. Ante la ausencia de documentación y bibliografía, algunos de nosotros terminamos por escribir nuestros propios lineamientos para hacerlos circular entre colaboradores y clientes.

Con la esperanza de que en el futuro dispongamos de una comunidad de correctores más organizada y unida, comparto un documento surgido de la experiencia diaria. Tal vez sea de utilidad para otros y pueda ser objeto de refinamiento gracias a los comentarios y aportes de los lectores de este blog.

Este documento se elaboró específicamente para el contexto de la producción de libros impresos en el área educativa. He realizado ajustes, para no limitarlo a su entorno original y que, eventualmente, pueda ser adaptado a la corrección en otros ámbitos o áreas.

Lineamientos para la corrección de estilo

1. Corrección de estilo, no corrección filológica
En este documento se emplea la expresión corrección de estilo, y a las personas que realizan este trabajo les denomina correctores (bajo el entendido de que este vocablo abarca por igual a correctoras y correctores). [Es común, en Costa Rica, escuchar las expresiones corrección o revisión filológica junto con las de corrección o revisión de estilo. A menudo, se cree que existe una diferencia entre ambas y su uso diferenciado suele llevar a la confusión. El término “revisión” no lleva implícita la acción de corregir. En cuanto al calificativo “filológica”, parece ser un fenómeno localizado, exclusivo de Costa Rica, derivado del hecho de que, en este país, las correcciones de estilo son realizadas siempre por profesionales graduados de la carrera de Filología].

2. Qué es la corrección de estilo
La corrección de estilo consiste en el proceso de revisión, limpieza y perfeccionamiento del texto para que sea lecturable (claridad y comprensión), exacto (expresión correcta de las ideas), coherente (desarrollo del discurso) y uniforme (decisiones editoriales sistemáticamente aplicadas en toda la obra).

Para lograr esto, el corrector deberá eliminar los errores gramaticales, ortográficos y ortotipográficos, así como lograr unidad y consistencia en los aspectos relacionados con un adecuado y correcto uso de la lengua, como sintaxis, ortografía, semántica, reiteraciones léxicas o eidéticas, redundancias innecesarias, ambigüedades, contradicciones, uso de mayúsculas, signos, puntuación y acentuación, topónimos incorrectos y erratas.

Procurará que el estilo del texto se adapte a la expresión general de la norma del español, pero tomando en cuenta los giros estilísticos propios del habla del público meta de la obra, así como el área, disciplina o género de la obra. Así mismo, velará por su adecuación a los requisitos de comunicación del entorno en donde se empleará el texto, sin incurrir en la sobrecorrección o en la pérdida de los giros estilísticos propios del autor que puedan ser gramaticalmente válidos, comprensibles distintivos de un sello personal.

3. Quién lleva a cabo la corrección de estilo
En Costa Rica, muchas instituciones solicitan que las correcciones de estilo sean realizadas siempre por profesionales graduados de la carrera de Filología o su equivalente (según la nomenclatura propia de cada universidad). Lo deseable es que la persona tenga formación académica y experiencia demostrable en el área de la corrección.

4. Nivel de intervención
El corrector de estilo señalará los problemas propios de su área de especialización, es decir, la clara y correcta expresión de las ideas, respetando y manteniendo la intención del autor del material. Se espera, por lo tanto, una revisión que contribuya a ajustar y perfeccionar el texto, pero que no implique su reescritura completa o una alteración de los contenidos expuestos. Si el corrector de estilo detecta problemas tan graves que requieran tal intervención profunda del material, deberá comunicarlo de inmediato al editor a cargo para que sean este y el autor, siguiendo las observaciones del corrector de estilo, quienes realicen ese proceso de reescritura.

Según las leyes de derechos de autor, se protege la forma, no las ideas; por lo tanto, el corrector debe aprender a identificar cuándo su labor traspasa esa delicada línea, para no incurrir en una violación al derecho moral del autor sobre su obra. Esto no debe ser excusa, por parte del autor, para rechazar correcciones legítimas y necesarias desde el punto de vista de la lengua o de las normas editoriales a las que deba acogerse.

5. Limpiar/normalizar/unificar
El corrector de estilo velará por el uso coherente del estilo comunicativo y los signos ortotipográficos, de manera que la obra mantenga unidad editorial. Seguirá para esto los lineamientos que la editorial o el cliente le proporcionen. Para este fin, el autor y el editor entregarán una lista de decisiones críticas tomadas durante el proceso de escritura y edición. El corrector deberá identificar aquellos aspectos adicionales que requieran ser limpiados, normalizados o unificados, realizará una recomendación al editor o autor y, conjuntamente, definirán los criterios de corrección, para su posterior aplicación sistemática.

6. Evitar la sobrecorrección
Se denomina sobrecorrección al acto de modificar expresiones, párrafos o frases que ya son gramatical y estilísticamente correctos. Si bien el corrector, debido a su experiencia y especialización profesionales, puede tener una mayor facilidad para proponer alternativas, a veces más elegantes o mejor resueltas, se le sugiere evitar recargar el documento de correcciones innecesarias con el fin de procurar un proceso editorial más ágil y de respetar la labor realizada tanto por el autor como por el editor de la obra.

Este es un llamado a la prudencia, con el fin de evitar un exceso de intervención por parte del corrector. Cuando el corrector tenga la firme convicción de que algo que ya está correcto puede ser corregido, identificará mediante el uso de otro color de tinta o lápiz su sugerencia, y dejará muy en claro que esta no es obligatoria y, por lo tanto, su aplicación está sujeta a la aprobación del autor y del editor. Se le sugiere reducir al mínimo indispensable estas sugerencias.

7. Criterios de aplicación de normas y uso
En la corrección léxica, morfológica, sintáctica y ortotipográfica, se dará preferencia a la aplicación de las normas aceptadas del español, según lo dictamina la Real Academia Española (RAE) en sus publicaciones más actualizadas.

Esta aplicación debe ser flexible y tomar en cuenta aspectos como el uso, las variantes regionales, las características del público al que está dirigido el material y las particularidades del área académica o científica a la que pertenece el material. De esta manera, entre dos formas correctas y aceptadas, se preferirá la que es más utilizada en Costa Rica, como periodo sin tilde (uso costarricense) frente a período con tilde (propio de otras regiones lingüísticas). [Usted, lector, reemplace esta última oración con su país o zona de acción].

Con el fin de mantener un lenguaje más comprensible, cuando el uso esté muy extendido y haya sido registrado por diccionarios de uso reconocidos (María Moliner, Vox, Clave), se preferirá la forma más extendida en lugar de la académica (o estrictamente correcta), tomando en cuenta que la tendencia actual de la RAE es la de aceptar las variantes de uso en países no peninsulares. Tal es el caso de concientizar, palabra que durante muchos años fue considerada incorrecta por no estar registrada en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), pero que la última edición de este diccionario (2001) y el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) ya aceptan para el entorno geográfico latinoamericano.

Para neologismos todavía no registrados en ninguna fuente lexicográfica normativa, se procurará una investigación en corpus de la lengua (CREA, CORDE, Corpusdelespañol.org) y una verificación en buscadores en línea, para confirmar que tal forma está ya estandarizada en el uso. Este será un recurso únicamente para casos excepcionales.

Se aplicarán también las normas editoriales definidas por la editorial o el cliente, ya sea a través de su manual de estilo, un documento de lineamientos o de las instrucciones específicas por parte del editor a cargo.

8. Signos y llamadas
El corrector le entregará a su cliente el código de signos o llamadas empleado durante la corrección. Se puede consultar, para referencia, los signos recomendados por José Martínez de Sousa en el Manual de estilo de la lengua española (2007).

9. Informe de corrección
El corrector emitirá un informe breve, con un sumario de los principales cambios que aplicó sistemáticamente en el texto, según sus particularidades. Indicará el nivel de corrección, los criterios de unificación y los cambios implementados de manera transversal en toda la obra (muletillas frecuentes, vicios lingüísticos, etc.). Si lo desea, también puede adjuntar otros documentos, como tablas de decisiones u otros recursos que haya generado durante la corrección. Esto servirá de guía para dejar constancia sobre su intervención en la obra.

10. Corrección en papel o digital
La corrección se llevará a cabo en papel, con marcador rojo para las modificaciones obligatorias y lápiz para las sugerencias o explicaciones. Si hubiere necesidad de utilizar otro color, el corrector lo advertirá en su informe.

11. Bibliografía y herramientas de corrección
El corrector utilizará la bibliografía sugerida en sus versiones más actualizadas. En el caso del DRAE, específicamente se le recomienda el uso de la edición en línea, puesto que esta se actualiza diariamente con modificaciones y adelantos de la próxima edición.

12. Particularidades del estilo didáctico
El estilo académico didáctico se caracteriza por la claridad y la precisión comunicativa de contenidos académicos, científicamente fundamentados y, en la medida de lo posible, demostrables. Por su propia naturaleza, fuera de casos especiales, debe evitar la ambigüedad, la oscuridad expresiva y la subjetividad injustificada.

Por motivos didácticos, la redacción debe ser fácil de comprender, para que el estudiante, además de lidiar con la complejidad inherente a los contenidos de una asignatura, no deba también realizar un esfuerzo extra para entresacar la información a partir de una redacción confusa, errática, macarrónica, llena de recovecos y con problemas de coherencia. La expresión lingüística, vista así como medio expresivo, debe facilitar la comprensión de los contenidos en lugar de añadirle una complejidad innecesaria e injustificada.

El estilo también estará determinado por las estrategias de comunicación con orientación didáctica, previamente elegidas por el autor y el equipo de producción. Esto puede variar desde el uso de un estilo impersonal, muy distante y objetivo, hasta la aplicación de un tono directo, que interpele al lector. Cualquiera que sea el caso, el corrector deberá velar por una aplicación coherente del estilo elegido, en todos sus aspectos formales.

El nivel de complejidad de la escritura también estará condicionado por el nivel del curso y las características del público destinatario. El corrector deberá consultar el nivel de la carrera o programa al que pertenece la asignatura, para identificar potenciales problemas expresivos que requieran de algún ajuste en la redacción.

14 comentarios

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14 Respuestas a “Lineamientos para la corrección de estilo

  1. Pingback: Lineamientos para la corrección de estilo | Paraná Guazú…

  2. Como siempre, Jacqueline, brillante, muy claro y enriquecedor.
    Felicitaciones: seguí enseñando y seguiremos intentando aprehender tus conocimientos.

  3. Rolando

    ¿Y qué sucede o cómo se debe proceder en caso de que el corrector deje pasar uno o varios errores?

    • Jacqueline Murillo

      En lo personal, creo que nadie es infalible. Además, existe el problema de que algunos “errores” están sujetos a interpretación. En otros casos, el corrector se acostumbra a corregir ciertos aspectos y le resta menos importancia a otros, tal vez por ser menos graves, tal vez porque corregirlos llevaría a una reescritura total. Uno hace lo posible por corregir “lo malo”, lo que es erróneo, las erratas y tantos giros estilísticos inconvenientes como sea posible; pero el texto sigue siendo del autor y hay una delgada línea entre “corregir” y “reescribir”. Por eso yo siempre digo que “escojo mis batallas” y a veces elijo no corregir algo que, si bien no es perfecto, tampoco atenta contra la recta comprensión del texto. Ahí hay que aceptar que el autor es el dueño del texto y, si el texto no es muy bueno, pues también habrá que ver si es por culpa del autor. Es incorrecta la práctica que muchos tienen de escribir mal y confiarse en que el corrector se encargará de darle a ese texto calidad de premio literario. No es correcto ni es justo.
      Ahora bien, en el caso real en el que el corrector haya dejado pasar errores más allá de lo prudente, el cliente tendría que hablar con él, de un profesional a otro, y demostrarle que su falla va en detrimento de la publicación hasta un nivel de perjuicio, si lo que desea es obtener un reembolso. Hay que tomar en cuenta si hubo suficientes controles de calidad como para que el corrector sí pueda considerarse responsable por ese error en la salida, y cómo fue el trasiego del documento. Por ejemplo, si alguien corrigió en papel y otra persona distinta implementó los cambios en formato digital y, en ese proceso, introdujo errores nuevos. El corrector tendría el deber de cotejar, pero no siempre hay tiempo ni el cliente ofrece la posibilidad. La cantidad de errores que una persona corrige en un escrito puede ser tal, que, en mi opinión, habría que ver también cuál es el porcentaje de errores que el corrector dejó pasar. Un error en una obra de mil páginas no es causal para solicitar un reembolso de dinero, tomando en cuenta que ciertamente ha de haber corregido más de un error por página, más de mil errores, seguramente. Pero si hablamos de un texto publicitario de 50 palabras y hay 3 errores, ya el asunto es diferente. Otro detalle que habría que ver es la línea que separa el “error” de la “decisión editorial”, que a veces puede apartarse un poco de las recomendaciones de la RAE. El corrector debería comunicar su decisión y obtener autorización del cliente. El cliente no debería salir después con “usted cometió un error”, porque el cliente también tiene la obligación y responsabilidad de vigilar el trabajo solicitado y de dar su aprobación. Otro tema necesario de poner en la mesa es quién dictamina que eso es un error derivado de irresponsabilidad o mala praxis profesional. He tenido la experiencia personal de que personas que se creen muy competentes afirmen que yo dejé pasar errores en el texto. Cuando confronto los supuestos errores, me toca pasar horas demostrándoles, con la bibliografía de apoyo, que en realidad lo que hay es mucha ignorancia de su parte, quizás por una regla mal aprendida, mal interpretada o desactualizada; o se trata de los que llamamos “cambios de gusto”: puede que haya una opción más “bonita” o “elegante”, pero lo que se dejó es gramaticalmente correcto y es lo que el autor escribió. Como correctores, debemos evitar los cambios de gusto, porque eso es irrespetar el texto original. Y hay varios niveles de reglas, por lo tanto, varios niveles de corrección: ¿se pidió nada más corrección de ortografía y algo de sintaxis o se quería algo más profundo? ¿Hasta dónde ha de llegar la profundidad para que siga siendo corrección y no coautoría?
      Ahora bien, suponiendo que la cantidad de errores no sea causal de despido ni de rescisión de contrato o reembolso, lo que usalmente se hace es hacer una reimpresión, en la que se corrijan los errores detectados (siempre y cuando se mantengan en el grado de “errata” y sea un porcentaje ínfimo) o publicar una “fe de erratas”, viejo documento que casi toda obra publicada solía tener. Ahora, en tiempos de libros electrónicos, Amazon, por ejemplo, da la opción de actualizar los textos para introducir esta clase de rectificaciones, entre otros aspectos.
      No conozco de casos en los que el cliente se haya rehusado a pagar por el trabajo. Yo, de mi parte, considero que la corrección también es trabajo intelectual y, si el cliente no quiere pagarla, tampoco debe usarla. Si considera que he cometido errores y que no va a pagar mi trabajo, adelante, que no me lo pague, pero que no lo use. Que busque a otro corrector y comiencen desde cero.
      Es legendaria la idea de que no existe el libro perfecto, porque a pesar de que el borrador haya pasado por varias manos, de que se hayan realizado varias correcciones, de que haya habido control cruzado (varios correctores: de concepto, de estilo y de pruebas), siempre algún gazapo se filtra en la publicación y aparece ahí, en la edición final, que cuando vamos a retirarla de la imprenta, abrimos justo en la página y el párrafo precisos en donde está el error (y luego lo leemos todo de cabo a rabo y no había ningún otro error, solo ese). Es inevitable y pasa siempre.

  4. Muy sustancioso el texto… y necesario.
    Lo disfruté mucho, aparte de lo preciso, me agradó la ausencia de ese tufo de pedantería que a menudo tilila en estos menesteres.
    En fin, alguien que de verdad conoce el oficio, sin ínfulas. Felicitaciones y felicidades.

  5. Nat

    Acabo de encontrar su blog y me encanta. ¡Muchas gracias por los excelentes artículos!

    Tal vez la única norma que me parece muy difícil de cumplir es hacer siempre la corrección en papel, pues muchísima gente simplemente no tiene el tiempo ni los recursos para ir a imprimir todo un documento (es caro, poco ecológico y se debe sacar tiempo para hacer la impresión). En estos casos, yo utilizo las herramientas de comentarios y marcadores que ofrece tanto Word como Adobe Acrobat.

    Comprendo que lo ideal es hacer la corrección en papel (y menos agotadora para la vista), pero en estos tiempos pedir el documento impreso es casi imposible.

  6. Sergio Arellano Herrera

    Es un espacio maravilloso. Gracias

  7. Maricela

    Descubrir su blog me ha parecido interesante y necesario para todas las personas que aman nuestro idioma, no sólo para los profesionales. Gracias y éxitos.

  8. Anónimo

    Gracias, me sirvió mucho.

  9. Pingback: Ser escritor: Paso 2 (Continuación) | Viviendo en letras

  10. Betty

    Muy util!! me encanta, acabo de encontrarlo, por favor!!!!!, consejos y/o referencias para correccion de estilo de la parte cuantitativa, comas o puntos en decimales???? en los miles y millones ??? me vuelven loca, somos varios colaboradores en un libro y queremos unificar
    Gracias de antemano

  11. ELMER ENRIQUE REYES MONROY

    Gracias por sus publicaciones. Muy didácticas. Felicitaciones

  12. Muchas gracias por la información, ha sido de mucha importancia, nunca he realizado trabajos donde tenga que escribir, sin embargo, actualmente estoy escribiendo, el inicio es difícil, pero, Muy alentador. Profesor Héctor Lomeli, de la Ciudad de México.

  13. Adriana México

    Muchas gracias, ahora veo que la forma importa y mucho. Tengo un gran reto, pero con sus excelentes consejos saldré a vante.

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