Archivo mensual: septiembre 2010

Los santos patronos del blog Nisaba

En este día de aniversario, miro hacia los astros, los santorales, las efemérides, para ver si el 30 de setiembre es un día especial en el mundo.

Es el mes astrológico de Libra, y con esto ya vemos la tónica que ha marcado este blog: un signo de Aire, elemento ligado a la mente, la palabra, la comunicación, y, entre estos, el que está regido por la diosa Venus, diosa de la belleza, la armonía, el equilibrio, la búsqueda del ideal.

En el santoral religioso, entre otros nombres que me resultan desconocidos (por puro azar, lo juro) salta el único que cualquier filólogo podría considerar como su patrono: san Jerónimo.

Entre las gracias de este santo, escritor prolífico y secretario de papas, se encuentra nada menos que la monstruosa tarea de traducir la Biblia al latín y haber dejado como legado la Vulgata. Hoy en día, cuando el latín ha pasado a ser lengua muerta, solo los libros (y Wikipedia, desde luego) recuerdan que se apodó de esa manera la versión de la Biblia de Jerónimo porque por vez primera se estaba traduciendo la Biblia a la lengua que, en sus tiempos, era la lengua del vulgo.

No creo que Jerónimo, el traductor, revisor, compilador y, sin duda, por mérito propio, editor incansable, supiera en aquellas horas de retiro (antes lo llamaban “espiritual”, ahora yo lo llamaría “editorial”) que su vulgata, con minúscula en esos días, llegaría a convertirse en la obra por excelencia de la Iglesia de Occidente hasta ser adoptada, más de mil años después, como la versión oficial y base de la doctrina: la Vulgata.

Como si al blog Nisaba no le fuese suficiente haber nacido bajo los auspicios de este santo, el santoral tradicional también veneraba a santa Sofía, una antigua diosa de la gnosis que se integra veladamente al nuevo culto cristiano. Así se sabe por su nombre, completamente alegórico (Sabiduría, con mayúscula) y el de sus hijas: Pistis, Elpis y Ágape; respectivamente, Fe, Esperanza y Caridad, las tres virtudes cardinales originadas en las tradiciones míticas griegas, en donde las virtudes eran siete diosas menores.

Así, entre su patrona mayor, la diosa sumeria Nisaba, y sus patronos de nacimiento, san Jerónimo y santa Sofía, en las condiciones astrológicas del signo de Libra, no imaginaba yo que el blog Nisaba hubiese nacido con tan buena estrella.

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El blog Nisaba cumple un año

Hoy es 30 de setiembre y el blog Nisaba está de fiesta: se cumple un año exactamente del primer mensaje que apareció en esta tierra de letras, rincón de escritores y editores, lugar de encuentro de la palabra visual, la palabra trazada sobre papel o bitios, la palabra signo… en fin, la palabra escrita.

No elegí la fecha por nada especial, fue tan solo el día en que la idea alocada del blog finalmente adquirió forma. Hace un año, tan solo existía la inquietud de disponer de un medio para facilitar mi trabajo cotidiano. Un lugar en donde convertir las dudas más frecuentes en un artículo recurrente al cual pudiera remitir a mis colaboradores y amigos cada vez que una duda (usualmente, la misma reencarnada) volvía a aparecer.

Durante este año se han publicado en este rincón 151 artículos. Hemos recibido visitantes de España, México, Estados Unidos, Uruguay, Colombia, Argentina, Perú, Venezuela, Ecuador, República Dominicana, Centroamérica… (los cito más o menos en orden, según la cantidad de visitas) y, en general, de países de habla hispana. Pero también han llegado lectores desde Francia, Alemania, Inglaterra, Suiza y algún que otro visitante (tal vez extraviado) desde tierras de lenguas exóticas y distantes entre sí como Japón, Egipto y hasta la República de Moldova.

Pero lo que más me llena de orgullo es que esta semana hemos alcanzado y superado las 20 000 páginas vistas.

Jamás habría pensado que mis incertidumbres e indagaciones editoriales y lingüísticas, casi siempre solitarias, a veces compartidas únicamente con quienes trabajamos más de cerca, pudieran ser de utilidad también para tantas personas, en países lejanos, en otras culturas, en regiones que no me alcanzaría esta vida para recorrer.

A usted, lector o lectora que ha pasado alguna vez por este rincón de la Red, que ha visitado esta tierra de letras, muchas gracias por estar aquí y haber hecho del blog Nisaba algo más que una bitácora personal: es ya una comunidad sin fronteras. Nos une la lengua y, en esta unión, hoy digo para todos nosotros, ¡feliz aniversario, blog Nisaba!

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Humor: reforma ortográfica

Desde hace algunos años circula este divertimento de correo en correo. De cuando en cuando aparece, a veces distribuido en una larga secuencia de páginas de presentaciones de Power Point o, en alguna oportunidad, como un texto seguido. Nuevamente llega a mi buzón, y esta vez también a Nisaba, esta divertida reforma ortográfica, en este momento en que, para colmo de sincronías, ya se están filtrando los avances de la nueva ortografía cuya publicación se anticipa para el año 2011.

Reformas ortográficas

 
La Real Academia de la Lengua dará a conocer próximamente la reforma Modelo Siglo XXI de la ortografía española, que tiene como objetivo unificar el español como lengua universal de los hispanoparlantes. Me han mandado, con carácter exclusivo, un documento reservado que revela cómo se llevará a cabo dicha reforma.
 
Será, pues, una enmienda paulatina, que entrará en vigor poco a poco, para evitar confusiones. La reforma hará mucho más simple el castellano de todos los días, pondrá fin a los problemas de ortografía que tienden trampas a futbolistas, abogados y arquitectos de otros países, especialmente los iberoamericanos, y hará que nos entendamos de manera universal quienes hablamos esta noble lengua.
 
De acuerdo con el expediente secreto, la reforma se introducirá en las siguientes etapas anuales:
 
Supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k (este fonema tiene su definición téknika lingüístika, pero konfundiría mucho si la mencionamos akí) será asumido por esta letra. En adelante, pues, se eskribirá kasa, keso, Kijote.
 
También se simplifikará el sonido de la c y la z para igualarnos a nuestros hermanos hispanoamericanos que convierten todas estas letras en un úniko fonema s. Kon lo kual sobrarán la c y la z: el sapato de Sesilia es asul. Por otro lado, desapareserá la doble c y será reemplasada por x: Tuve un axidente en la Avenida Oxidental. Grasias a esta modifikasión los españoles no tendrán ventajas ortográfikas frente a otros pueblos hispanoparlantes por su estraña pronunsiasión de siertas letras.
 
Así mismo, se funden la b kon la v; ya que no existe en español diferencia alguna entre el sonido de la b larga y la v chikita. Por lo kual, a partir del segundo año, desapareserá la v y beremos kómo bastará con la b para ke bibamos felises y kontentos.
 
Pasa lo mismo kon la elle y la ye. Todo se eskribirá con y: Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar. Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia. Toda b será de baka, toda v será de burro.
 
La hache, kuya presensia es fantasma en nuestra lengua, kedará suprimida por kompleto: así, ablaremos de abichuelas o alkool.
 
No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria, y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre echo y hecho. Ya no abrá ke desperdisiar más oras de estudio en semejante kuestión ke nos tenía artos.
 
A partir del tercer año de esta implantación, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá con doble rr: Rroberto me rregaló una rradio.
 
Para ebitar otros problemas ortográfikos se fusionan la g y la j, para que así jitano se eskriba komo jirafa y geranio komo jefe. Aora todo ba con jota: El jeneral jestionó la jerensia. No ay duda de ke esta sensiya modifikasión ará que ablemos y eskribamos todos con más rregularidad y más rrápido rritmo.
 
Orrible kalamidad del kastellano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sancadiya kotidiana jenerara una axion desisiba en la rreforma; aremos komo el ingles, que a triunfado unibersalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayejera los ke digan a ke se rrefiere kada bocablo. Berbigrasia: ¡Komo komo komo komo!
 
Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aprosimarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana. Kon el kambio anterior diremos ke etas propuetas osionales etan detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.
 
Tambien seran proibidas siertas konsonantes finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Asi, se dira: ¿ke ora es en tu relo?, As un ueko en la pare y La mita de los aorros son de agusti. Entre eyas, se suprimiran las eses de los plurales, de manera que diremos la mujere o lo ombre. Despues yegara la eliminasion de la d del partisipio pasao. El uso a impueto ke no se diga ya bailado sino bailao, erbido sino erbio y venido sino benio. Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, al fin y al kabo; dede el kinto año kedaran suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia.
 
Adema, y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa que nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo. Sera poko enrredao en prinsipio, y ablaremo komo fubolita yugolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuevo idioma rresultan ma fasile.
 
Profesore terminaran benerando akademiko ke an desidio aser rreformas klabes para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo berdaderamente del idioma de Serbante y Kebedo.
 
ESO SI: nunka asetaremo ke potensia etranjera token un kabeyo de letra eñe. Eñe rrepresenta balore ma elebado de tradision ispanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa.
 
No bemo po ay.
 
Enrique G.
Mejiko

Agradecimiento
Muchas gracias a Gustavo N. por el envío de esta “ultrasecreta” reforma de la lengua.

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Citas textuales: ortotipografía de las citas largas

La definición de cita larga, como vimos en un artículo anterior, es un límite arbitrario establecido según el manual de estilo bibliográfico que se esté utilizando. En APA se sitúa en cuarenta palabras; en MLA, se define como una cita superior a cuatro renglones; Roberto Zavala la traza en cinco renglones (1995: p. 301) y José Martínez de Sousa en más de seis líneas (Martínez, 2007: p. 72). Personalmente preferiría una medida en caracteres, así que recomiendo la propuesta de APA, por ser menos sujeta a cambio que el ancho del renglón o la línea de cada caja tipográfica.

Las citas textuales largas se sacan del discurso principal, no se integran al párrafo, ni están sujetas a su puntuación: se convierten en un párrafo independiente, en donde aplican varios cambios tipográficos.

  1. Ausencia de comillas. En todos los casos, las citas se escriben sin comillas. Los cambios tipográficos dejarán evidencia suficiente para hacerle saber al lector que se encuentra ante palabras ajenas.
  2. Margen. El párrafo se sitúa a una distancia suficiente del margen izquierdo. APA propone “aproximadamente media pulgada” (p. 171), MLA indica una pulgada, Martínez de Sousa señala un sangrado general con el valor de la sangría empleada en el cuerpo de texto principal. El margen derecho se deja intacto, aunque a algunos editores les gusta usar el mismo valor elegido para el margen izquierdo, de manera tal que la cita se ve “centrada” en la página. El efecto final es el de un bloque de texto independiente dentro de la caja tipográfica.
  3. Cuerpo de la letra. APA y MLA no mencionan ningún cambio en el tamaño de la letra; sin embargo, sí es práctica editorial generalizada el disminuir el tamaño de la letra de las citas largas. Así lo corrobora José Martínez de Sousa (2007) y Roberto Zavala (1995) propone, específicamente, un punto menos que el cuerpo del texto.
  4. Separación de los párrafos anterior y posterior. En APA y en MLA no se aplica ningún espacio de separación. En los usos editoriales, en cambio, la cita se separa un renglón o espacio (o un cuadratín, dice Zavala) de los párrafos inmediatamente anterior y posterior a la cita (Martínez, 2008: 454).
  5. Espaciado. Los manuales de APA y MLA indican que el texto de la cita debe escribirse a doble espacio, pero cabe hacer la aclaración de que también indican que todo el manuscrito se escribe a doble espacio. Por lo tanto, la regla puede interpretarse como que la cita llevará un espacio análogo al del cuerpo de texto.
  6. Sangría. MLA, APA, Martínez de Sousa y Zavala coinciden en que una cita larga compuesta por un solo párrafo se escribe sin sangría. No obstante, si se compone de varios párrafos, los siguientes párrafos deberán llevar sangría inicial (Martínez, 2008: 454; Zavala, 1995: 301; APA, 2009: 171). La única excepción la hace el manual de MLA, puesto que en caso de citar dos párrafos o más, recomienda ponerles sangría a todos, siempre y cuando también el primer renglón del primer párrafo de la cita sea, en la fuente, un inicio de párrafo. De esta manera se le indica al lector experto si este es o no un párrafo independiente en la fuente consultada.
  7. Puntuación. A diferencia de lo que se veía en la cita corta, integrada en el texto del autor, en donde el punto se sitúa siempre después de la información parentética, los manuales de APA y MLA proponen que en las citas largas se debe respetar la puntuación de la fuente. Por lo tanto, si la última oración termina con punto final, se coloca este punto antes de la información parentética y luego se coloca otro punto después del paréntesis de cierre (para respetar la regla en español [Diccionario panhispánico de dudas, “paréntesis”, §3.a]; en inglés ese último punto es innecesario).

Otras maneras de dar formato a las citas
Martínez de Sousa menciona que existen otras alternativas editoriales para destacar las citas, no solo la que estamos proponiendo aquí de forma general. Por ejemplo, si el cuerpo de texto está a doble espacio y se elige no reducir el tamaño de la letra de la cita, esta irá a espacio sencillo, sin comillas. O bien, se puede elegir no darle un sangrado especial a la cita, pero siempre deberá ir en un cuerpo menor y distinguible del resto del texto. También existe la posibilidad de no hacer ningún cambio tipográfico del todo. En este caso, las comillas son obligatorias, tanto al inicio del primer párrafo, como de todos los demás párrafos que vengan después, en los que se usan las comillas de seguimiento; es decir, en lugar poner las comillas de apertura al inicio de cada párrafo, se escriben las comillas de cierre (» o ”), para indicar que la cita se inició desde el párrafo anterior y aún no ha terminado (Martínez, 2007: pp. 72-73; 2008: pp. 453-454).

Estas corresponden a variantes que a menudo encontramos en alguna publicación, pero cada vez se ven en menor cantidad.

La elipsis o supresión de texto en una cita
Sobre este tema tan complejo ya habíamos publicado varios artículos. Remito a su lectura, porque complementa la ortotipografía de las citas textuales y, sin duda, es necesario tomar en cuenta esas normas durante la escritura de obras académicas:

En síntesis
Si bien conviene revisar las reglas del manual bibliográfico al que uno debe apegarse (ya se trate del manual de una casa editorial o de una normativa bibliográfica, como las de Chicago, APA y MLA), la atención a los detalles hará que las citas bibliográficas de nuestra obra académica sean al mismo tiempo funcionales, precisas, exactas y elegantes.

Se deben evitar vicios como destacar todo el párrafo especial al escribirlo entre comillas o con negrita, cursiva u otra familia tipográfica. La elegancia está en la simplicidad tipográfica.

Lista de referencias
American Psychological Association (2009). Publication Manual of the American Psychological Association (6.a ed.). Washington, D.C.: Author.
Martínez de Sousa, J. (2007). Manual de estilo de la lengua española (3.
a ed.). Gijón: Ediciones Trea.
        
Martínez de Sousa, J. (2008). Ortografía y ortotipografía del español actual (2.
a ed.). Gijón: Trea.
Modern Language Association of America (2008). MLA Style Manual and Guide to Scholarly Publishing (3.
a ed.). New York: Author.

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Citas textuales: ortotipografía de las citas cortas

Las citas cortas se escriben con las mismas características tipográficas del cuerpo de texto principal: en redonda, con el mismo cuerpo de letra, con la misma fuente. Un error usual es aplicar cursiva o negrita a la cita. Incluso hay quienes varían la fuente de la letra.

Quizás exista algún manual de estilo bibliográfico en el mundo que sugiera el uso de la cursiva en las citas textuales. De todas maneras, habría que evitar el doble destacado: si se usan comillas, ¿para qué cursivas? Si se usan cursivas, ¿para qué comillas? No obstante, en este último caso, ¿cómo sabe el lector inequívocamente que es una cita textual y no una idea que el autor quiere destacar?

Por esas razones, la única marca tipográfica para indicarle al lector que está a punto de iniciar o finalizar una cita deben ser las comillas dobles. Se emplean las de apertura (“) o cierre (”), según se sitúen al inicio o al final de la cita. Si el texto se publica para el territorio español, se emplearán las comillas de codo, cuadradas o españolas: « ». [Sabemos bien que la Real Academia Española y José Martínez de Sousa (2008: 332-335) consideran incorrecto el uso de las comillas inglesas o voladitas, por ser un anglicismo tipográfico. Sin embargo, quienes vivimos en el medio editorial latinoamericano no podemos luchar contracorriente cuando la práctica es completamente ajena a la norma: aquí es tan usual y correcto usar las comillas inglesas, como lo es en España usar las comillas españolas].

Las comillas de apertura se separan por medio de un espacio en blanco de la palabra que las antecede; pero van unidas y yuxtapuestas a la primera palabra de la cita textual. La misma regla se aplica a las comillas de cierre, pero inversamente: las comillas se unen a la última palabra de la cita textual y se separan de la palabra siguiente por medio de un espacio; a menos que vayan seguidas de un signo de puntuación.

Correcto

Recuerdo a tu abuela diciendo “más vale el diablo por viejo que por diablo”, cuando intentaba, sin éxito, engañarla con mis travesuras.

Incorrecto

Recuerdo a tu abuela diciendo“ más vale el diablo por viejo que por diablo ” , cuando intentaba, sin éxito, engañarla con mis travesuras.

El lugar de la referencia bibliográfica
Existen varios escenarios posibles para situar la referencia bibliográfica de una cita corta. En general, deben seguirse algunas normas en las que los manuales suelen coincidir:

  1. Si el nombre del autor se está mencionando como parte de la redacción del texto y antecediendo la cita textual, justo inmediatamente después del apellido, entre paréntesis, se coloca el año de la publicación. Luego se anota la cita, entrecomillada y, después de las comillas, entre paréntesis, se escribe el número de página respectivo. En sistema APA, debe antecederse por la abreviatura de página (p.). Después del paréntesis no se escribe ningún signo, a menos que se trate de la puntuación propia de la oración.
  2. Si el nombre del autor no se menciona antes, toda la información parentética se escribe, como es usual, en el paréntesis al final de la última palabra de la cita, después de las comillas, separado por un espacio en blanco de las comillas, sin punto en medio. El punto se sitúa al final de la información parentética (si ahí termina la oración) y nunca antes del paréntesis.

Ejemplos correctos de aplicación APA

En el Códice Florentino, afirma Portilla (2003), “hay elementos que coinciden claramente con otros que se localizan en códices de otras regiones” (p. 73).

La interpretación de las ideas es uno de los temas centrales cuando se hace el esfuerzo de traducir un texto de una lengua a otra: “Como todo traductor sabe, la traducción tiene que estar dominada por el sentido, no por las meras palabras de un texto” (Olson, 1994/1997: p. 170).

Incorrecto

En el Códice Florentino, afirma Portilla, “hay elementos que coinciden claramente con otros que se localizan en códices de otras regiones”. (página 73).

La interpretación de las ideas es uno de los temas centrales cuando se hace el esfuerzo de traducir un texto de una lengua a otra: “Como todo traductor sabe, la traducción tiene que estar dominada por el sentido, no por las meras palabras de un texto”. (Olson, 1997: p. 170).

En el último ejemplo, adrede he utilizado una obra traducida al español. Se está usando la traducción de 1997, pero la obra fue publicada originalmente en 1994. Omitir este detalle es un error frecuente en la escritura y edición de obras académicas. (Ver artículo Las referencias de obras traducidas en APA”).

¿Y si hay comillas dentro de las comillas?
En este caso, las palabras que en la publicación original se escribían entre comillas dobles, en la cita textual se escribirán entre comillas sencillas, como una manera de mantener el destacado sin renunciar a la ortotipografía de la cita textual. En las ediciones españolas, en donde se emplean las comillas angulares, se emplean las comillas inglesas, porque habrá suficiente contraste entre unas y otras.

En este escenario, existe un agravante: ¿qué pasa si la palabra entrecomillada en el texto original es, además, la última palabra de la cita que estoy extrayendo? ¿Escribo tres comillas juntas? ¿Dejo un espacio en blanco entre las dos?

En cualquiera de los dos casos se ve mal, eso no se pone en duda. Lo ideal sería extraer la cita de tal manera que jamás una palabra entrecomillada en el texto original sea, a su vez, la última palabra de nuestra cita. Pero si es del todo inevitable, y si no queda nada por hacer, José Martínez de Sousa propone separarlas ligeramente, con medio espacio (no con un espacio completo). Me robo su ejemplo, por ser muy vehemente y claro:

«El Eterno habló a Moisés y dijo: “Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel y diles: ‘Sed santos, porque yo soy santo, el Eterno, vuestro Dios’ ».

Desde luego, si me preguntan cómo haría en un libro latinoamericano, sin comillas angulares para citar ese ejemplo, tendría que recomendar usar todas las comillas, incluso las angulares, tal y como se emplea ahí, porque esa es una cita excepcional en sus características.

Ahora bien, en tanto editora y correctora a veces prefiero la otra vía fácil: cambiar la redacción, cambiar la cita, hacer que la cita sea más larga y darle tratamiento de cita larga (sin comillas al inicio y al final de la cita) o cualquier otra modificación mayor que, por eliminar la causa del problema, elimine también el problema. Si nosotros somos los amos y señores de nuestro texto, ¿quién nos impide modificarlo a voluntad? Dilema tienen los correctores de pruebas, quienes no podrían sugerir tan invasiva corrección.

Lista de referencias
American Psychological Association (2009). Publication Manual of the American Psychological Association (6.a ed.). Washington, D.C.: Author.
Martínez de Sousa, J. (2008).
Ortografía y ortotipografía del español actual (2.a ed.). Gijón: Trea.
Modern Language Association of America (2008).
MLA Style Manual and Guide to Scholarly Publishing (3.a ed.). New York: Author.

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Citas textuales: citas cortas y largas

En la escritura para el medio académico, la cita textual es uno de los panes de cada día. Forma parte de toda investigación que se respete, ya sea con fines expositivos o didácticos. No obstante, abunda la incertidumbre respecto a su correcta grafía y formato. Cabe la aclaración de que si la universidad, la escuela o el docente de un curso han girado la directriz de seguir al pie de la letra algún manual de estilo bibliográfico (APA, Chicago, MLA, Vancouver, Harvard, etc.), el escritor o editor deberá remitirse antes que nada a ese manual y revisar su normativa.

Sin embargo, la experiencia demuestra que muchas instituciones y docentes tienen una relación difusa con estos manuales y, al final, descansan sobre una especie de tradición oral con poca o ninguna consideración ortotipográfica.

Puesto que el tema es complejo en sus minucias, lo abordaremos a través de una serie de artículos que proporcionen lineamientos válidos para la edición de documentación académica en español. Se ha utilizado como referencia los lineamientos de los manuales de la American Psychological Association (APA), en su sexta edición, y de la Modern Language Association (MLA), en su tercera edición. Se complementa la información con la obra de José Martínez de Sousa Ortografía y ortotipografía del español actual, en su segunda edición.

¿Qué es una cita textual?
Una cita textual es la reproducción exacta y fiel de las palabras de una fuente, ya sea oral o escrita. La cita únicamente consiste en esas palabras fielmente reproducidas. La información de la fuente, de dónde se toma y demás coordenadas bibliográficas forman lo que denominamos referencia; es decir, es la información parentética que indica de dónde se toma la cita textual.

Cuando las ideas del autor no se reproducen textualmente y son modificadas de manera sustancial en su redacción, estamos ante una paráfrasis. Ahí no es necesario aplicar ninguna ortotipografía adicional (el texto mantiene las características formales del cuerpo de texto principal) y únicamente se requiere especificar la referencia.

Cuando es necesario introducir alguna modificación en la cita textual, se indicará por medio de corchetes ([ ]). La ortografía original de la cita también debe respetarse, en cuanto a sus mayúsculas y minúsculas.

Una cita textual puede iniciarse en cualquier parte del discurso, no necesariamente en el inicio de la oración, y finalizará ahí en donde sea pertinente.

La cita textual también puede interrumpirse o fraccionarse para acomodarla a la redacción del autor, según convenga; siempre y cuando se delimite, de manera visible y clara para el lector, en dónde comienzan y terminan las palabras del autor citado.

Ejemplos válidos

San Agustín afirma en sus Confesiones que “El llanto es gustoso y dulce a los desventurados y afligidos”.

“El llanto”, afirma san Agustín en sus Confesiones, “es gustoso y dulce a los desventurados y afligidos”.

Dos normas gráficas según la extensión de la cita
Una de las características que más produce vacilación en la ortotipografía de las citas textuales es el hecho de que el formato varía según se trate de una cita corta o de una cita larga.

La frontera entre lo que se considera “corto” o “largo” es arbitraria y por eso el escritor de obras académicas debe continuamente referirse a su manual de cabecera. El manual de la APA sitúa la frontera en una extensión de cuarenta palabras; el manual de la MLA propone una extensión de cuatro renglones.

Dicho de otra manera, las citas menores de cuarenta palabras (APA) o cuatro renglones (MLA) se escriben de una manera y las que superen esa cantidad se escriben de otra.

Las particularidades de cada una las veremos en artículos separados.

Lista de referencias
American Psychological Association (2009). Publication Manual of the American Psychological Association (6.a ed.). Washington, D.C.: Author.
Martínez de Sousa, J. (2008). Ortografía y ortotipografía del español actual (2.
a ed.). Gijón: Trea.
Modern Language Association of America (2008). MLA Style Manual and Guide to Scholarly Publishing (3.
a ed.). New York: Author.        

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Scrivener para Windows: el mejor programa para escritores llega a la PC

El día de ayer, Literature and Latte hizo un anuncio extraordinario: durante dos años, secretamente, se ha estado elaborando una versión de Scrivener que pueda correr en Windows como una aplicación nativa de esta plataforma.

Este esfuerzo de programación es el resultado del esfuerzo de Lee, un escritor y programador australiano quien desarrolló independientemente la versión para Windows, bajo el consentimiento y la retroalimentación de Keith, el programador de Scrivener, y el equipo de Literature and Latte.

El éxito de Scrivener reside en que es un programa para escritores diseñado por escritores. Keith no tenía en mente fundar una compañía de software, sino disponer de una herramienta de escritura hecha a sus necesidades, a su gusto y para su plataforma favorita: Macintosh. Así, tomando sus componentes favoritos de todas las aplicaciones con las que intentó escribir su gran novela de éxito, creó un programa a la medida de su trabajo creativo.

Afortunadamente, para los demás escritores del mundo, Keith no fue egoísta y compartió su pequeña joya. De inmediato encontró adeptos, y ahora este programa se ha convertido en la herramienta por excelencia de muchos de nosotros, escritores y editores que estamos lidiando con personajes, tramas y palabras y no tenemos tiempo para, además de todo, lidiar con procesadores de texto diseñados para escribir memorandos y cartas (en otras palabras, Word).

Los escritores usuarios de Windows han tenido programas similares durante muchos años, décadas ya, pero ninguno alcanza la elegancia, la versatilidad y el refinamiento de Scrivener. Puedo afirmar, sin remordimiento alguno, que he pasado muchas horas probando todos los programas de escritores para Windows, en mi intento por encontrar uno, al menos uno, que fuera tan sencillo y poderoso como Scrivener. Sobra decirlo: no lo encontré.

De ahí que mi entusiasmo por Scrivener sea parecido al de Keith, Lee y todo el equipo de Literature and Latte: no soy una vendedora de software tratando de ganar una comisión (de hecho, no lo hago). Soy una escritora tan enamorada de este programa que solo puedo recomendarlo en cada oportunidad disponible. Es el tipo de hallazgos que uno le cuenta los amigos con una alegría genuina, como quien ha encontrado un maravilloso tesoro y no puede aguantarse las ganas de compartirlo.

Por eso esta noticia es tan maravillosa: ya sea usted un usuario enamorado de su PC y de Windows, o un escritor forzado por las circunstancias a utilizar Windows por alguna razón fuera de su control (como es mi caso, durante algunas horas del día), muy pronto encontrará una herramienta incomparable.

Scrivener para Windows utiliza un formato que será compatible con el nuevo Scrivener 2.0 (ya también a la vuelta de la esquina) y, por lo tanto, será muy sencillo trabajar un mismo proyecto en Mac o en PC.

La versión beta pública estará disponible a partir del próximo 25 de octubre y el programa podrá adquirirse a partir de febrero del 2011. Desde ahora, usted puede ver una demostración en video del programa en la nueva página de Scrivener para Windows.

La licencia costará $40 ($35 con descuento educativo). Este precio es una ganga por la calidad de este programa, pero como dicen otros usuarios de Scrivener, “jamás le diremos a Keith lo que realmente estaríamos dispuestos a pagar”. Por lo tanto, soy de quienes gustosamente paga la licencia como una forma de apoyar al equipo y con la esperanza de que se siga desarrollando activamente Scrivener en los años venideros.

Keith todavía no ha escrito su novela de éxito. Quizás ha descubierto, como otros escritores antes que él, que su verdadera vocación no era escribir novelas, sino darle Scrivener al mundo. En otras palabras, que la escritura elige al escritor. (De todas formas, ¡suerte con esa novela!). ¡Felicidades a Literature and Latte por su nuevo hijo y a todos nosotros, escritores del mundo, que contamos los días para tener Scrivener en la PC!

P.d.: Recuerde que también puede visitar el sitio de Scrivener en español para conocer más sobre este programa.

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