Archivo diario: 01/02/2010

Las referencias de obras traducidas en APA

El formato bibliográfico APA es uno de los más utilizados en muchas áreas científicas fuera de la psicología, especialmente en las ciencias sociales. Por moda o uso irreflexivo, cosa que no someteremos a análisis en este artículo, una de las dificultades de su aplicación es la generalizada ignorancia sobre sus pormenores. Muchos académicos se limitan a consultar resúmenes que circulan en internet, traducidos por alguien más e interpretados a su manera. Pocos adquieren el manual, ya sea en inglés o en español, y una gran cantidad de ellos hacen caso omiso de algunas de sus recomendaciones.

Una de estas recomendaciones es lo relativo a las obras traducidas. Por obra traducida me refiero a aquellas obras que consultamos en otra lengua distinta de la original. Una bibliografía académica que se respete debería darle al investigador serio todo cuanto necesita para contextualizar correctamente la información bibliográfica. En otras palabras, tan importante es el año de la traducción (la edición que está consultando) como el año original de la publicación; así como su nombre en la lengua original, especialmente para aquellos casos en que la traducción experimenta un cambio radical. Pensemos, por ejemplo, en que no es lo mismo decir “Frazer, 2005” que “Frazer, 2005, originalmente publicado en 1898”; el caso de La rama dorada de James Frazer.

Yo misma, durante muchos años, creí que el APA no contemplaba una normativa para incluir este tipo de información bibliográfica. Me equivocaba.

Si tomamos la traducción al español de la quinta edición del manual de APA (2001), podemos ver en la página 251, en el ejemplo 31, las directrices para la referencia de un libro que no se encuentra en español. Tenemos varios escenarios. Cada uno tiene sus pequeños detalles de orden de la información y ortotipografía de sus componentes. En este aspecto, las normas de APA se complementan con las observaciones de José Martínez de Sousa, en el Manual de la lengua española, en donde se especifica que “cuando el título está en una lengua extranjera y la obra no se ha traducido, se puede añadir una traducción española entre corchetes” (2007: 96).

Caso 1: consulta de traducción de una obra originalmente publicada en otra lengua:

Kuhn, T. S. (1971). La estructura de las revoluciones científicas (Agustín Contín, trad.). México: Fondo de Cultura Económica. (Obra original publicada en 1962).

Caso 2: consulta de una obra en su lengua original, diferente de la lengua del investigador, con traducción existente en la lengua del investigador:

Kuhn, T. S. (1962). The Structure of Scientific Revolutions [La estructura de las revoluciones científicas]. Chicago: The University of Chicago Press.

Caso 3: consulta de una obra en su lengua original, diferente de la lengua del investigador, sin traducción existente en la lengua del investigador:

Schriver, K. A. (1997). Dynamics in document design [La dinámica en el diseño de documentación]. New York: John Wiley & Sons.

El observador acucioso habrá notado ya la diferencia de uso entre las cursivas del título entre corchetes, que le indican al investigador versado si la obra existe o no traducida al castellano.

Estas consideraciones se aplican también a los artículos de revistas; según APA, simplemente se añade entre corchetes la traducción.

Nombre del traductor

Según la sexta edición de APA (2009: 204), el nombre del traductor debe incluirse entre paréntesis después del nombre de la obra. La referencia parentética dentro del texto debe incluir los dos años, el de la publicación original y el de la edición utilizada, en orden de antigüedad, como puede verse en el ejemplo (caso 1).

Referencia parentética de obras traducidas

Puesto que una obra traducida tiene dos años de publicación distintos, uno de su primera edición en lengua original y el de la edición que se está consultando, el manual de APA (2006: 204) indica que deben consignarse ambos años, de la siguiente manera: (Kuhn, 1962/1971). La edición original se consigna en primer lugar. Si es una obra clásica, además hay que incluir las abreviaturas trad. o vers. (para versión), según sea el caso: (Platón, trad. 1985).

¿Cómo se traduce “original work”?

El manual del APA en inglés utiliza la leyenda “Original work published 1962”. La traducción al español realizada por Manual Moderno lo traduce literalmente como “Trabajo original publicado en 1962”. Han elegido hacer una traducción demasiado literal, en mi opinión. La palabra obra es la traducción más correcta para work en este contexto.

Lista de referencias

American Psychological Association (2001). Manual de estilo de publicaciones de la American Psychological Association (Maricela Chávez, Gloria Padilla, Mayra Inzunza, Alcyone S.A., Alberto Jiménez, trads.). (2.a ed.). México/Bogotá: Manual Moderno. (Obra original publicada en 2001).

American Psychological Association (2009). Publication Manual of the American Psychological Association [Manual de publicaciones de la American Psycological Association]. (6.a ed.). Washington, D.C.: Author.

Martínez de Sousa, J. (2007). Manual de estilo de la lengua española (3.a ed.). Gijón: Ediciones Trea.

                        

Nota de actualización

Este artículo fue corregido y actualizado el día 22 de junio de 2010, para eliminar errores de interpretación sobre la norma APA en lo concerniente a la referencia de traducciones y para añadir información nueva.

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Análisis de audiencia para el diseño de documentación técnica

Como ya hemos mencionado en otros artículos de este blog, la documentación técnica incluye todo tipo de producción editorial no literaria, como la escritura académica, entre muchas otras. Dentro de este mismo contexto, la palabra diseño incluye el proceso completo: la concepción, estructura, planeamiento, escritura y salida visual de la documentación; no solamente su diseño gráfico.

Establecidas estas premisas, podemos pasar a reseñar y comentar los tres métodos de medición de audiencias e integración en el proceso de diseño de documentación técnica que Karen A. Schriver describe en su obra Dynamics in document design.

Schriver los califica en tres tipos: clasificadores, intuitivos y quienes escuchan. Para explicarlos, propone un ejemplo práctico: tres equipos reciben la tarea de adaptar un artículo sobre el calentamiento global, tomado de la revista Scientific American y dirigido a estudiantes universitarios, para una audiencia de estudiantes de secundaria, especialmente entre el séptimo y el octavo grado.

Los clasificadores

El equipo de clasificadores se aproxima al problema mediante una lluvia de ideas para determinar cuáles son las características diferenciadoras entre los estudiantes de secundaria y los universitarios. Destinan la mayor parte de su tiempo a la catalogación de todos los datos que puedan considerarse relevantes sobre su audiencia meta: edad, diferencias por sexo, actitudes hacia la ciencia, pasatiempos vinculados a la ciencia, nivel promedio de vocabulario e interés en el medioambiente. Con esta información en mente, elaboran el esquema de adaptación del artículo original. El primer borrador es sometido a análisis lingüístico para adaptar el nivel a la edad de la audiencia y, aún así, se simplifica todavía más. Finalizada esta labor, el equipo da por terminado su trabajo.

Los intuitivos

Este equipo lee con cuidado el artículo original y toma nota de cuanto pueda interesar a su audiencia meta. Los miembros del equipo intercambian reflexiones sobre el calentamiento global y recuperan sus experiencias personales cuando tenían la edad de su audiencia. Elaboran varios borradores que discuten y corrigen, siempre tratando de imaginar cómo lo recibirían los estudiantes de secundaria; estos lectores imaginados se construyen a partir de pequeñas experiencias personales o ajenas, lo que han observado en parientes o amigos cercanos que coinciden con las características del público meta y toda suerte de especulaciones sobre sus comportamientos posibles. El borrador final se elabora tras la lluvia de ideas generada por la crítica constructiva de otros miembros del grupo, como primer «grupo de prueba» del producto final.

Los que escuchan

El tercer grupo comienza por localizar un grupo de estudiantes de secundaria que estén dispuestos a criticar sus borradores o versiones preliminares. Algunos miembros del equipo tratan de averiguar qué están entendiendo los jóvenes de secundaria sobre el tema de la ciencia. Tienen la preocupación de diseñar ayudas visuales que contribuyan por igual a la comprensión de la materia y a motivar a los estudiantes para seguir su aprendizaje. Su primer paso será, por lo tanto, recopilar ensayos sobre temas cercanos al suyo escritos para estudiantes de esta edad. También hablan con los docentes para averiguar cuáles estrategias han sido exitosas en la enseñanza de la ciencia. las entrevistas a estudiantes y profesores les dan muchas ideas para una nueva versión del artículo. Tras discutir diversas alternativas, toman la decisión de elaborar un material visual en lugar de un texto verbal. Someten la nueva versión a la opinión de los estudiantes y le prestan especial atención a la manera en que estos utilizan las ayudas visuales y exploran los conceptos. Toman nota de cuanto los estudiantes encontraron interesante y de aquellas cosas que produjeron duda o perplejidad. A partir de este proceso de seguimiento en tiempo real de las reacciones del lector, elaboran su versión final del documento.

Estos tres enfoques de creación de la audiencia modelo obligan a la reflexión. Dejaremos los comentarios para otra oportunidad. Aquí solo se abre la pregunta: si usted diseña documentación técnica y ha querido asumir el reto de diseñar para su audiencia, ¿cuál enfoque o combinación de enfoques ha empleado?

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